Homenaje a Daniel Pécaut con motivo de los cincuenta años de su llegada a Colombia1

1 Acto realizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle, el día 14 de mayo de 2014, en el auditorio ángel Zapata.


El profesor Daniel Pécaut llegó por primera vez a Colombia en el mes de mayo de 1964, siendo un joven de poco menos de 30 años. La gran coincidencia es que el mismo día de su llegada, según me ha contado, los periódicos traían la noticia del bombardeo del ejército colombiano a Marquetalia, una de las llamadas "repúblicas independientes", en donde se había reunido un grupo de campesinos provenientes de la Violencia de los años 1950, cuya existencia era absolutamente intolerable para la mentalidad conservadora de la época. Este acontecimiento marcó el inicio de la creación de las modernas guerrillas en Colombia y fue el punto de partida de una nueva etapa del conflicto colombiano. En ese momento, Pécaut no entendía muy bien lo que estaba pasando, pero creo que tampoco se podía imaginar que buena parte del resto de su vida lo iba a consagrar precisamente al estudio de este conflicto.

Hoy estamos conmemorando los cincuenta años de su llegada al país y por este motivo la Universidad del Valle ha querido hacerle un reconocimiento por el aporte que ha hecho al estudio y la comprensión de la sociedad colombiana durante este largo período. Los resultados de su trabajo se encuentran a la vista de todos: ocho libros publicados y una gran cantidad de ensayos que aún no han sido recogidos en forma de libro. Podríamos afirmar que entre todos los extranjeros que se dedican al estudio de Colombia, Daniel Pécaut ocupa un lugar prominente dada la calidad y magnitud de su producción intelectual.

No es fácil entender las razones por las cuales un joven académico francés, con formación filosófica, salido de la Escuela Normal Superior de París, un centro de estudios donde se han formado los más altos intelectuales e investigadores franceses desde hace más de dos siglos (Durkheim, Foucault, Bourdieu, Aron entre muchos otros), y donde tuvieron su cuna los mayores movimientos intelectuales del siglo XX en Francia, decide escoger a Colombia como uno de los objetos privilegiados de sus investigaciones, teniendo en cuenta que para él existían en ese momento otras opciones profesionales en Francia o en cualquier otro lugar del mundo, si se quiere más promisorias.

Las razones para no escoger a Colombia eran muchas. Es cierto que los estudios sobre América Latina estaban de moda en ese momento, tal vez por las tensiones que había creado la Revolución cubana y las nuevas perspectivas políticas que se abrían; pero el caso colombiano no era propiamente el más atractivo. Colombia era un país provinciano, católico, conservador, cerrado a la influencia externa, con una tradición intelectual muy precaria y excesivamente atrapado en el catolicismo y en las redes de una división partidista entre liberales y conservadores, de cuyo sentido difícilmente se podía dar cuenta. Además, el país en ese momento estaba en plena convalecencia de los años de la Violencia de los cincuenta y, como se puede juzgar por la reacción negativa que había suscitado la aparición dos años antes del libro La violencia en Colombia de Germán Guzmán, Fals Borda y Umaña Luna, las élites políticas dominantes no manifestaban mucho interés por escrutar el significado de ese pasado inmediato y mucho menos por extraer lecciones o por asumir el inmenso potencial transformador que de allí hubiera podido derivarse.

Hay que tener en cuenta también que Colombia estaba por fuera de los modelos dominantes en América Latina como Brasil, Argentina o México, porque no habíamos conocido gobiernos de carácter populista ni dictaduras militares fuertes (salvo la "dictablanda" de Rojas Pinilla) y pasaba por ser un caso "atípico" en el concierto regional. Uno de los aportes fundamentales del profesor Pécaut ha consistido precisamente en ayudarnos a comprender la singularidad de nuestra situación, es decir, las razones por las cuales en este país, en lugar de una secuencia "populismo-militarismo-populismo" (como en Argentina), "democracia-dictadura-democracia" (como en Chile) o "militarismo populista" (como en Brasil), se combinan al mismo tiempo el orden y la violencia, la estabilidad institucional y el conflicto. La presencia de altas dosis de violencia no interrumpe la lógica institucional, como ha ocurrido en otros países, sino que se integra a ella.

Pero el hecho real y cierto es que finalmente, al profesor Pécaut, Colombia le gustó y decidió convertirlo en uno de los objetivos fundamentales de su trabajo de investigación. Además, su llegada coincidía con el momento en que las ciencias sociales en su sentido moderno comenzaban a desarrollarse en el país. La Facultad de Sociología de la Universidad Nacional acababa de ser creada y otras disciplinas como la historia, la economía o la antropología comenzaban a despegar. Por consiguiente, habría que decir que sus aportes de alguna manera están vinculados con el desarrollo de las ciencias sociales en Colombia.

Poco tiempo después de su primera llegada al país se integró a una investigación de largo aliento sobre la clase obrera en diferentes países de América Latina bajo la dirección del conocido sociólogo Alain Touraine, su principal tutor en aquel entonces, y entró a trabajar como profesor de la Universidad Nacional donde hizo, según su propia expresión, su "socialización colombiana". Vivió algunos años en Colombia, sus hijos nacieron aquí y después de su regreso a Francia comenzó a viajar de manera permanente al país a continuar los estudios.

Hay que observar que es asombroso el trabajo de seguimiento que ha llevado a cabo el profesor Pécaut durante todos estos años, no solo de los hechos de la actualidad sino también de la historia del país; no solo de lo que ocurre a nivel central sino de lo que pasa en las regiones. Hoy en día, con las modernas tecnologías de la comunicación, es muy fácil estar al tanto de los acontecimientos mundiales, con solo darle un clic al computador. Pero no ocurría lo mismo veinte años atrás, cuando los investigadores extranjeros tenían que visitar, en sus países de origen, centros de documentación a los que llegaban de cuando en cuando arrumes de revistas y periódicos viejos sin clasificar. Además, cuando visitaba el país y las condiciones lo permitían, no se quedaba encerrado en las bibliotecas sino que recorría las zonas afectadas por el conflicto y se entrevistaba con sus principales protagonistas, desde Mariachi, el célebre guerrillero de los años 1950, hasta los actores más contemporáneos como Jacobo Arenas, con el que alcanzó incluso a comentar su libro Orden y Violencia.

Sus conocimientos del país no son solo de carácter general sino de una minucia y un detalle sorprendentes, como lo puedo ilustrar con un ejemplo. Con motivo de la elaboración de mi tesis de doctorado en París, me sorprendió enormemente por los conocimientos que tenía y conservaba en su memoria sobre el período de Rojas Pinilla. El 2 de mayo de 1958 hubo en Colombia un pequeño golpe de Estado que duró algunas horas, durante las cuales fueron apresados cuatro de los cinco miembros de la Junta militar que gobernaba en ese momento, el candidato Alberto Lleras Camargo y el comandante del ejército, como parte del espíritu de complot contra el Frente Nacional que existía en esa época. Hablamos sobre el asunto, pero lo que más me sorprendió fue que el profesor Pécaut me preguntara si había incluido en mi trabajo alguna referencia al teniente Cendales, un misterioso personaje del que ya pocos se acuerdan, que participó en el golpe y fue probablemente el principal organizador de los acontecimientos. Su observación acerca de un detalle relativamente pequeño me dejó asombrado. Todo parecía tenerlo muy fresco en su cabeza muchos años después de haber estudiado ese período. Y de este tenor son sus conocimientos sobre la historia colombiana.

El profesor Pécaut posee una vasta cultura en filosofía y ciencias sociales, pero si se tratara de resaltar sus principales influencias intelectuales habría que hacer referencia en particular a tres grandes autores. En primer lugar, al sociólogo Alain Touraine, quien fue el director de su tesis de doctorado de estado y su primer mentor intelectual, y con el que probablemente aprendió a formar una sensibilidad con respecto al significado de los actores sociales como constructores originales y autónomos de significado y como redefinidores de los contextos en los que actúan. Sin embargo, más que Touraine, habría que hacer mención de la influencia intelectual de dos grandes filósofos franceses: Claude Lefort y Paul Ricoeur. Una característica muy significativa del trabajo intelectual de Pécaut ha sido la capacidad de convertir unos problemas relativamente abstractos, planteados por estos filósofos, en problemas concretos de investigación sobre la sociedad colombiana.

Del primero de ellos toma, entre otros aspectos, la redefinición del significado de lo político, que es uno de los ejes fundamentales alrededor del cual ha girado su trabajo. Del segundo toma aspectos como el problema de la subjetividad, la configuración del espacio y tiempo, la memoria y las diferentes formas que asume la narración, como componentes fundamentales del conflicto. Se podría afirmar, incluso, que durante la primera parte de sus estudios la influencia del primero es determinante, pero a medida que va avanzando se produce una renovación y una ampliación de sus intereses intelectuales que se debe en buena medida a la importancia del segundo. Las ciencias sociales en Francia han estado muy marcadas por la formación filosófica de los científicos sociales pero no en todos ellos observamos la capacidad de construir problemas de investigación con base en parámetros filosóficos, que encontramos en Pécaut.

La obra de Pécaut está compuesta por ocho libros. El primero de estos, Política y sindicalismo en Colombia, fue publicado en 1973 y se convirtió rápidamente en una referencia obligada para los estudios sobre el periodo 1930-1970 y en un texto universitario de gran difusión, que los que fuimos estudiantes en los años 1970 teníamos necesariamente que consultar en los cursos sobre Colombia de aquella época. Hoy en día no se consigue en librerías, pero el hecho de que circule en ediciones piratas tantos años después, no es solo un indicativo de la precariedad de las políticas editoriales, sino también de la inmensa importancia que aún se le otorga. El autor concibe este libro como una especie de "introducción a un verdadero estudio" sobre el tema, que es el que va a aparecer inmediatamente después.

La segunda gran obra del profesor Pécaut es Orden y violencia. Colombia 1930-1953, publicada en 1987 por la editorial siglo XXI, reeditada en 2001 por la editorial Norma con traducción renovada y aparecida de nuevo en el año 2012 en una edición supremamente cuidadosa de la Universidad EAFIT de Medellín. Este libro enfatiza en tres momentos cruciales de la historia colombiana del siglo XX: la "Revolución en marcha" de López Pumarejo de los años 1930, el gaitanismo de los años 1940, y la Violencia de los años 1950. En cada uno de estos momentos tiene en cuenta con mucho rigor los aspectos económicos, sociales, y políticos, definidos en tres registros: los contextos, los acontecimientos y las representaciones. Sin embargo, el hilo conductor, el problema fundamental, el eje central alrededor del cual gira su paso por estos tres períodos es una pregunta por lo político, pero no como una instancia regional entre otras instancias o como una superestructura entendida en términos instrumentales, sino en un sentido más profundo, como matriz simbólica de constitución de la sociedad, como espacio primordial de conformación de las relaciones sociales.

Este libro constituye el punto de partida para la conformación de un campo de estudios sobre la historia y la actualidad colombiana, en el mismo nivel que otros textos similares, que han servido de inspiración para nuevas investigaciones. Sin embargo, hay que reconocer que Orden y violencia, si bien ha sido reconocido, respetado y es hoy en día un clásico sobre el período, no ha sido comprendido en todo su alcance y en todas sus dimensiones. El libro, a diferencia de otros textos homólogos sobre el mismo período que se han escrito en Colombia, tiene la peculiaridad de que no se limita a presentar ordenadamente unos hechos, sino que propone un análisis y una interpretación y dialoga de manera simultánea con tres interlocutores distintos: el historiador o el sociólogo especializado en los temas específicos de Colombia durante la época, el gran debate latinoamericano con respecto a la significación del Estado y las formas de conformación de la sociedad en todos nuestros países, y los grandes problemas de la sociología francesa. Mientras no se mantengan unidos estos tres aspectos, difícilmente se logra captar la peculiaridad de la interpretación del caso colombiano que el libro propone. La mayor parte de las lecturas se quedan en el primer nivel, desconocen el inmenso aparato teórico y conceptual que hay detrás de su interpretación de la sociedad colombiana y son insensibles frente a la dimensión comparativa de sus análisis, entre la situación colombiana y la situación de otros países de América Latina.

Además, el libro no solo propone una interpretación del caso colombiano, sino que trae una innumerable cantidad de sugerencias que no necesariamente han sido captadas por el lector colombiano y mucho menos aprovechadas, en términos de investigación. Un ejemplo de esto lo podríamos encontrar en la manera como en el capítulo V utiliza, para describir las características de la Violencia, la expresión "inquietante extrañeza", que corresponde a la manera como se ha traducido al francés un texto de Freud que se llama en alemán Das Unhemlich y en español Lo siniestro o Lo ominoso, de acuerdo con la traducción. En mi opinión, no se trata simplemente de un giro retórico sino de una manera de integrar el planteamiento freudiano en la lógica de la argumentación o de incluir el caso colombiano como parte fundamental del texto de Freud. Muchos lectores pasan desprevenidos por encima de esta palabra sin darse cuenta de la inmensa cantidad de sugerencias que detrás de esta metáfora se esconde para el estudio de la Violencia de los años 1950. Y muchos otros ejemplos se podrían poner en el mismo sentido: la "dialéctica amigo enemigo" como clave para interpretar la oposición bipartidista; la lectura de la Violencia con referencia a la moderna interpretación de la Revolución Francesa que ha hecho en Francia el historiador François Furet; la idea del Estado como una instancia simbólica de conformación de la sociedad y no solo como un aparato de dominación, entre muchos otros aspectos. Parafraseando la expresión que utiliza el cura cuando echa al fuego buena parte de la biblioteca de Alonso Quijano en el capítulo VI de El Quijote se podría decir con respecto a Orden y Violencia que este libro, al igual que el libro de Cervantes, "propone más de lo que concluye".

El tercero de los libros de Pécaut, publicado en 1988, se llamó inicialmente Crónica de dos décadas de política colombiana 1968-1988, pero más adelante, en su nueva edición del año 2006, el autor le aumentó "dos décadas más" y se convirtió en Crónica de cuatro décadas de política colombiana. El libro es una excelente expresión del seguimiento minucioso, día a día, que ha llevado a cabo el profesor Pécaut durante muchos años. Buena parte del texto está compuesto por una serie de ensayos redactados para revistas francesas y en este sentido es una buena expresión de lo que significa escribir desde afuera sobre un país, para un público que desconoce por completo lo que allí pasa. Este hecho le da a los ensayos que allí aparecen un carácter de crónica, pero realmente son mucho más que eso, y constituyen puntos de referencia fundamentales para el investigador colombiano que quieren estudiar estos períodos.

El libro Guerra contra la sociedad, publicado en el año 2001, recoge varios de los más importantes ensayos sobre la situación de guerra y conflicto contemporáneo donde se esboza un paso adelante en el análisis del conflicto con respecto a lo que está planteado en Orden y Violencia. La expresión "guerra contra la sociedad" ha hecho carrera en el debate colombiano sobre el conflicto actual, sobre la manera de dar cuenta de lo que ocurre en nuestro país: conflicto, violencia, guerra civil, terrorismo, o simplemente enfrentamientos entre grupos armados que convierten a la población civil en el objetivo de sus luchas.

La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle publicó en el año 2003 el libro ,Violencia y política. Elementos de reflexión, en el que se incluyen varias conferencias dictadas en Cali por el profesor Pécaut que, sin entrar en muchos detalles, recomiendo como una excelente introducción a la lectura de su obra y, en particular, a Orden y Violencia. Varios colegas que han leído este libro han estado de acuerdo conmigo con la apreciación de que en este son explicados de manera diáfana y comprensible aspectos que en otros lugares están expresados en un lenguaje más sofisticado y complejo.

A estos textos habría que agregar el libro Midiendo fuerzas. Balance del primer año de gobierno de álvaro Uribe Vélez, publicado en 2003; y el estudio Las FARC ¿una guerrilla sin fin o sin fines? de 2008. Recientemente, la editorial La Carreta publicó una antología de cuatro de los principales ensayos producidos por el autor, entre los cuales se destaca el más importante ensayo que, en mi opinión, haya escrito Pécaut en toda su carrera 'Presente, pasado y futuro de la violencia' más un texto inédito sobre las prácticas atroces, a cuyo estudio no se le ha dado el significado debido en la bibliografía sobre el conflicto colombiano. La recopilación aparece con el nombre La experiencia de la violencia: los desafíos del relato y la memoria. El profesor Pécaut también ha escrito un par de libros sobre el caso brasilero, uno de estos sobre el papel de los intelectuales en la construcción de la nación, que constituye una expresión de otra de las grandes preocupaciones de su trabajo intelectual.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la obra de Pécaut no se agota en sus textos escritos, y habría que tener en cuenta lo que ha sido su participación directa en muchos aspectos de la vida colombiana. Por una parte, muchos estudiantes hemos hecho tesis de doctorado bajo su dirección y de esa relación han surgido algunos textos notables de análisis de la sociedad colombiana, que llevan su impronta. Algunos de sus antiguos estudiantes lo recuerdan como el gran "coco", por las altas exigencias de calidad que siempre ha hecho a los trabajos que se han presentado bajo su dirección. Otros logramos superar ese pánico y terminamos nuestros trabajos de investigación. Pero el asunto real y cierto, más allá del pánico, es que siempre contamos con la colaboración de ese profesor especialista en Colombia que llegaba a su oficina del 54 Boulevard Raspail, muy elegantemente vestido, pero montado siempre en una vetusta bicicleta. De mi experiencia como estudiante del profesor Pécaut podría decir que contrastar y discutir las propias ideas con él era someterse a un punto de referencia altamente crítico y en este sentido ha sido un maestro, es decir, una figura que es necesario interiorizar para convertir sus criterios en criterios propios. Uno de los principales aportes del profesor Pécaut consiste en el hecho de que se ha convertido en un punto de referencia intelectual en una cultura como la nuestra, en la que existe una precariedad o una ausencia de referentes simbólicos que sirvan como condición de creación y de búsqueda; una cultura que llega, incluso, al punto de idealizar la falta de referencias como la condición óptima para la producción artística o intelectual. Desde este punto de vista el mejor homenaje que se puede hacer al profesor Pécaut es convertir sus trabajos en inspiración para producir nuevos resultados en la investigación y en la comprensión de la sociedad colombiana.

Con el paso de los años, el profesor Daniel Pécaut ha logrado en Colombia un altísimo reconocimiento por su trabajo de investigación y la audiencia interesada en conocer su punto de vista sobre el conflicto colombiano ha ido creciendo. No solo la academia sino también los sectores gubernamentales, las ONG, los medios periodísticos y diversos sectores de opinión e, incluso, de poder (a la derecha o a la izquierda) lo buscan para escuchar sus opiniones y debatir con él puntos de vista sobre la situación colombiana. Una muestra de ese reconocimiento lo constituye precisamente la numerosa asistencia a este acto en el día de hoy. Nuestro mundo intelectual, sin menoscabo de nuestros propios valores, se enriquece con una mirada proveniente del exterior, como relevo para comprender nuestra propia situación. Una experiencia histórica y social distinta a la nuestra le ha permitido percibir una serie de hechos que no son necesariamente visibles desde adentro.

La Universidad Nacional de Colombia, como justo reconocimiento a sus trabajos, le concedió en el año 2000 el doctorado Honoris Causa, y el gobierno colombiano le otorgó la ciudadanía poco después. La Universidad del Valle, con el acto de hoy, quiere vincularse a este reconocimiento. El hecho es que el profesor Pécaut hoy en día, no es solo un colombiano más, sino que se ha convertido en un patrimonio de nuestra cultura. Hace algunos meses sorprendió a una periodista del periódico El País en una entrevista, porque en lugar del whisky que yo le estaba ofreciendo, pidió un aguardiente, ratificando así su condición de colombiano honorario.

Muchas gracias.

Alberto Valencia Gutierrez
Profesor e investigador de la Universidad del Valle, Cali-Colombia
alberto.valencia@correounivalle.edu.co

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