Remesas y vulnerabilidad sociodemográfica en hogares de estratos medios-bajos de Cali1

Remittances and Sociodemographic Vulnerability in Middle Low-Incomes Households in Cali

Remessas e vulnerabilidade sociodemográfica em lares de setores médios e baixos de Cali

María Gertrudis Roa Martínez
Universidad del Valle, Cali - Colombia
Falta el e-mail

Recibido: 30.08.11
Aprobado: 16.04.2012

1. Los resultados presentados en este artículo fueron construidos en la investigación “Usos e inversión de remesas en hogares de estratos 2 y 3 de Cali, financiado por la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle. La autora agradece a la Universidad del Valle por el apoyo recibido.


Resumen

El consumo de las remesas puede estar relacionado con estructuras socio-demográficas que revelan vulnerabilidad social, tales como altas tasas de dependencia demográfica y mayor dependencia económica. Este artículo describe las características socio-demográficas y económicas de los hogares caleños ubicados en estratos dos y tres de Cali (ingresos medios-bajos), de acuerdo a la destinación que le dan a la remesa. Los resultados muestran que los hogares más pobres utilizan las remesas en satisfacer necesidades básicas, como alimentación, alquiler de vivienda y pago de servicios públicos. El consumo en salud y educación está relacionado con altas tasas de infancia y envejecimiento. Los hogares que destinan la remesa a la inversión y al ocio, financian las necesidades básicas con sus propios ingresos.

Palabras clave: Remesas, Consumo, Inversión, Hogares de Ingresos Medio-Bajos, Estructura Sociodemográfica.


Abstract

The consumption of remittances can be related to socio-demographic structures that reveal social vulnerability such as high rates of demographic and economic dependency. This article describes the socio-demographic and economic characteristics of households located in layers two and three of Cali (middle low-income), according to the destination that give the remittances. The results show that poorer households are usually characterized by the use of remittances in basic needs like food, house rent and utility payments. Consumption on health and education are related with high rates of childhood and aging. Households that spend the remittance for investment and leisure finance the basic needs from their own income.

Key words: Remittances, Consumption, Investment, Middle-Low Income Households, Socio-Demographic Structures.


Resumo

O uso das remessas pode estar associado Às estruturas sócio-demográficas, as quais revelam vulnerabilidade social, como as altas taxas de dependência demográfica e uma maior dependência econômica. Este artigo descreve as características sócio-demográficas e econômicas dos lares de estratos dois e três de Cali (com média-baixa renda), de acordo com o destino que dão À remessa. Os resultados mostram que os lares mais pobres usam as remessas na satisfação de necessidades básicas como alimentação, aluguel, e pagamento de serviços públicos. O consumo em saúde e educação relaciona-se com as altas taxas de infância e envelhecimento. Os lares que destinam remessa para as necessidades de investimento e de lazer os financiam da sua própria renda.

Palavras-chave: Remessas, Consumo, Lares de Média-baixa Renda, Estrutura Sócio-demográfica.


Introducción

Actualmente, las remesas son el fenómeno más estudiado en la migración laboral. Pese a un gran debate sobre las diferentes definiciones de remesas (Carling 2007), se puede afirmar que éstas son los dineros enviados por emigrantes (producto de su trabajo) desde otro país a un familiar en su país de origen, para financiar obligaciones (Orozco 2006).

La producción de literatura es prolífica (Canales y Montiel 2004) (Durand, Parrado y Massey 1996) (Lozano 2000) (García Zamora y Orozco 2009). Las discusiones más importantes se centran en la forma cómo los hogares gastan estos dineros. A menudo, las instituciones del Estado, las ONG y otros actores sociales desean que la remesa sea un recurso utilizado en el desarrollo económico y social de la región, planteando fuertes críticas a la destinación de las remesas en los hogares. Esto se da especialmente porque los hogares de sectores populares destinan la remesa sólo al consumo privado y muy poco dinero es destinado a la inversión y al ahorro. Sin embargo, la lógica que implementan los hogares pobres en la optimización de los recursos para que puedan sobrevivir con pocos dineros demuestra que los hogares operan con una racionalidad eficiente en sus gastos (Lommnitz 1994), entonces, ¿qué hace que un hogar gaste la remesa en cierta destinación y no en otra? ¿qué características socio-demográficas y económicas tienen los hogares que gastan en una cosa u otra? ¿existe algún patrón sociodemográfico que influya en la determinación del gasto de la remesa?

El objetivo de este artículo es describir las características socio-demográficas y económicas predominantes de los hogares según la destinación que le dan a la remesa, tales como alimentación, alquiler, servicios públicos, salud, educación, ocio e inversiones, con el propósito de establecer diferencias entre los hogares, para tener mayores elementos de comprensión de la lógica del consumo. La construcción de perfiles sociodemográficos que refleje las características de la población es fundamental para reconocer procesos de vulnerabilidad social y desigualdad económica. Los hogares más vulnerables demográficamente, por su alta presencia de población infantil y de adultos mayores, son aquellos que tienen baja capacidad productiva para aportar ingresos; además, pueden estar abocados a situaciones de pobreza y tienen limitada su capacidad de acumulación.

El artículo consta de cuatro partes fundamentales: la primera parte de antecedentes tanto teóricos como empíricos; la segunda trata sobre consumo de la remesa en los gastos básicos; la tercera parte presenta las características de los hogares que utilizan la remesa para salud y educación; y finalmente, una cuarta parte aborda las características de los hogares que usan la remesa en ocio e inversión.

1. Las remesas como objeto de estudio

1.1 Enfoque teórico

La perspectiva teórica que permite comprender la práctica social de las remesas es el transnacionalismo, porque muestra nuevas formas de interacción social del hogar a través de las fronteras y revela la continuidad de los lazos afectivos. Las remesas son la punta del de nuevas formas de estudiar la dinámica de los hogares globalizados (Moctezuma 2008) (Portes 2005) (Guarnizo 2004). Es vital recordar que el transnacionalismo tiene sus pilares en la “sociología económica”, que concibe el hogar como una unidad económica que maneja unos recursos (dinero y especie), crea bienes y presta servicios, realiza inversiones y desarrolla prácticas de ahorro. Igualmente, el hogar tiene unas prácticas de consumo e inversión de las familias como un proceso de optimización de recursos para garantizar la reproducción social (Zelizer 2009). Así, se define hogar “como un núcleo de dos o más personas que comparten una vivienda y la subsistencia cotidiana durante un período considerable de tiempo (Zelizer 2009, 235).

La sociología económica también aporta una perspectiva para entender el consumo. Por consumo se entiende la utilización de la riqueza (o el dinero) para satisfacer necesidades. Es el fin de todo el proceso productivo y por tanto, es la destrucción del valor creado por la producción. Las familias y los hogares son los principales consumidores. Algunos sociólogos plantean que las prácticas de consumo revelan la posición social de los hogares (Bourdieu 2001). En el consumo de los hogares se identifican dos tipos: gastos primarios y gastos secundarios2. Los gastos primarios o recurrentes están relacionados con “llegar a fin de mes”, tales como pago de servicios, alquiler, comida, ropa, bienes duraderos o el uso para el consumo; y los gastos secundarios (conspicuo) se relacionan con mejorar la “movilidad económica y social” o con incrementar los bienes, como mudarse a un mejor barrio, comprar un automóvil, ahorrar, invertir en educación (Zelizer 2009, 255). El consumo secundario se relaciona con ostentar un estatus.

Predominan tres visiones en torno al envío de remesas. Las remesas son recursos que financian la manutención, y sólo una pequeña parte se destina a inversiones productivas, debido a que los miembros del hogar en origen tienen poca mentalidad empresarial. Otros investigadores muestran que las remesas desestimulan la inserción de los jóvenes en el mercado de trabajo, incrementan el consumismo en los hogares con una cultura rentista, fomentan la dependencia económica e incrementan el impulso migratorio en origen (Mora 2008).

Un grupo de investigadores muestra que los hogares invierten las remesas cuando se financia la educación y salud (Lozano 2000). Las remesas inciden directamente en el mercado inmobiliario con la compra de vivienda en los estratos medios. Otro grupo de investigadores tipifica la remesa como un fondo salarial que se destina para la reproducción del hogar, contribuye a mejorar las condiciones de vida de los hogares y atenúa el proceso de pauperización que se ha derivado de las crisis económicas y los efectos de las políticas neoliberales de ajuste estructural en los países de origen (Canales y Montiel 2004).

Con relación a los determinantes para la destinación de las remesas, los estudios convergen en demostrar que hay características sociodemográficas de los hogares que indicen en la forma cómo se utilizan las remesas. Entre estas características se encuentran los “arreglos residenciales”, entendidos como la corresidencia entre generaciones (parientes que habitan con los adultos mayores para brindar ayuda física y financiera) (López 2008). Igualmente, los hogares receptores de remesas se ubican en ciclos de vida joven (Ramírez y Román 2007) y se relacionan con el tamaño del hogar.

En Colombia comienzan a aparecer un cúmulo de investigaciones y artículos sobre remesas. El informe “Las remesas en Colombia: costos de transacción y lavado de dinero” analiza los costos de transferencias de remesas y el efecto de la política para prevenir el lavado de activos en el envío de remesas (Cadena y Cárdenas 2004). Los resultados muestran que el 10% de los hogares colombianos recibieron remesas, y el 70% de los giros sufragan gastos recurrentes de los hogares.

El “Estudio sobre Migración Internacional y Remesas en Colombia” (Garay y Rodríguez 2005) encuentra que los hogares perciben remesas con una antigüedad promedio de 5 años, que éstas son cuasi-permanentes y forman parte de los ingresos habituales. El 66% de los hogares beneficiarios destinan la remesa para financiar gastos recurrentes relacionados con la reproducción del hogar y disponen de mejor equipamiento que el resto de los hogares no beneficiarios. Sólo el 14% de los hogares beneficiarios ahorraron con la remesa y el 6% destinó la remesa a la financiación de negocios. También encontraron que los hogares beneficiarios tenían una menor tasa de actividad y menor inserción laboral.

En (Kugler 2005) se estudia la relación entre remesas y el acceso a la educación. Sus resultados estadísticos muestran que hay un incremento de gastos en educación de los hogares receptores. Estos hogares invierten un 11% más en educación que los no receptores, incrementando el capital humano de los hogares. En el “Significado económico de las prácticas transnacionales de los migrantes colombianos, con énfasis sobre los establecidos en Estados Unidos” (Mejía 2006), se explica que el 60% de los giros financian gastos recurrentes del hogar. Khoudur-Casteras en “Migraciones internacionales y desarrollo: el impacto socioeconómico de las remesas en Colombia”, describe dos importantes consecuencias de las remesas: la construcción de capital humano y la mitigación de la pobreza en el país (Khoudour-Castéras 2007).

Irina Artamonova en “La Emigración Internacional: Hijos de los Remitentes y las Remesas en el Eje Cafetero” (Artamonova 2007), reitera la contribución de las remesas para garantizar el acceso a la Educación Superior y demuestra que los hijos de los remitentes poseen un mayor capital cultural y presentan mayores tasas de acceso a la educación que los no beneficiarios, valorando el papel de la remesa en cualificación de la fuerza de trabajo. El artículo “La relación entre la participación laboral y las remesas en Colombia” (Mora 2008) revela que las remesas disminuyen la probabilidad de participar en el mercado laboral en un 5% para los miembros del hogar.

Los estudios sobre remesas en Cali son pocos. El artículo llamado “Familias de Cali con migrantes internacionales: el antes y el ahora”(Micolta y Serrano 2009) explora el efecto de las remesas en los hogares receptores de remesas de estratos bajos y medios, enviadas por padres y/o madres que viajaron a España. Dicho artículo plasma las grandes expectativas que tienen las familias de salir de la pobreza a partir de la inversión materializada en la compra de vivienda. No obstante, la inversión nunca se hace porque no disponen de capacidad de acumulación.

Roa en “Inversión de remesas procedentes de España en hogares con experiencia migratoria en Cali y Palmira-Colombia” (Roa 2010), deja ver el papel tan importante que cumple la remesa como forma de solidaridad familiar hacia aquellos miembros del hogar más vulnerables como ancianos y niños. Este estudio revela que los montos dedicados a la inversión son muy bajos. De las remesas han surgido pequeños negocios de sobrevivencia para el grupo familiar, pero con pocas posibilidades de acumulación de capital y generación de renta. Remitentes y beneficiarios aspiran a crear negocios rentables, pero no tienen una idea clara de cómo hacerlo.

Ante la ausencia de información empírica que ahonde las dinámicas del consumo de la remesa, este artículo tiene por objetivo describir las características socio-demográficas y económicas de los hogares caleños ubicados en estratos medios-bajos de Cali. El consumo fue abordado teniendo en cuenta los gastos mensuales del hogar. Los gastos seleccionados, de tipo primario básico, fueron: alquiler, alimentación, servicios públicos (agua, electricidad y gas), educación y salud. Los gastos secundarios fueron ocio e inversiones (Tabla 1).

1.2 Aspectos metodológicos

La información presentada en este artículo fue recolectada a través de un sondeo, mediante un muestreo no probabilístico aplicado a 209 hogares en estratos medios y bajos (estratos dos y tres) de Cali en el año 2009. La unidad de análisis fue el hogar y los criterios de selección de la muestra fueron: residir en barrios clasificados en estratos dos y tres de acuerdo a la clasificación de los servicios públicos de Cali, recibir remesas de España en forma periódica y tener disposición voluntaria del administrador de la remesa a participar en la aplicación de la encuesta. El cuestionario tuvo 68 preguntas que fueron analizadas en el SPSS. Para comprender la dinámica del consumo y buscando una lógica para la destinación del gasto, se realizó el procedimiento estadístico de comparación de medias de las principales características socio-económicas y demográficas de los hogares estudiados.

2. Migración internacional y remesas en Colombia

2.1 Contexto histórico

La llegada de colombianos a España como migrantes laborales comienza a visibilizarse a finales de la década de los noventa. Antes la presencia de colombianos era escasa. Dos tercios de este flujo viajaron en condiciones de ilegalidad porque no existían restricciones de fronteras para visitar el país en calidad de turista (sólo con el pasaporte). Una vez en el país, el propósito fundamental es trabajar en condiciones de ilegalidad por no tener permiso de trabajo. El Gráfico 1 muestra el crecimiento del colectivo de colombianos en España con permiso de residencia y trabajo y la tasa de nacionalización de los colombianos. La presencia de colombianos crece 20 veces en el lapso de diez años, y con el paso de los años y las diferentes regularizaciones, crece la tasa de nacionalización por los años de antigüedad de los migrantes.

Con la salida de colombianos al extranjero comienzan a entrar las remesas a partir del año 2000 (Gráfico 2), llegando a su cúspide en el año 2008 para, posteriormente, comenzar el descenso como un reflejo de la crisis económica que ha sido dramática en países como España. Las remesas en Colombia se disparan a principios del año 2000 con un crecimiento vertiginoso mayor que en el resto de países centroamericanos, con México incluido (González 2006). El mayor crecimiento se da en el año 2008, para después decaer significativamente por la crisis económica mundial. Actualmente, representan el segundo rubro por concepto de divisas que entran al país después del petróleo.

El Gráfico 3 muestra la llegada de remesas procedentes de España. Si bien de este país llega el principal volumen de remesas, la curva muestra la misma relación de crecimiento que las remesas procedentes de otros países. La cifra del mayor número de envíos fue el año 2008, para luego comenzar a descender hasta llegar a igualar los envíos del año 2006, en el 2006. Es importante destacar que los efectos de la crisis económica en España se comienzan a reflejar en el 2009.

Las remesas como fondo privado de los hogares es un elemento fundamental para estudiar las condiciones de calidad de vida de la población. En ese mismo sentido, estudiar la forma cómo son utilizados estos recursos en los hogares es de vital importancia para entender las dinámicas de los hogares colombianos, que hubieran caído en la pobreza y la desesperanza sin estos aportes.

2.2 Perfil sociodemográfico de la población estudiada

Los patrones de gasto de las remesas de los migrantes están fuertemente relacionados con las características socioeconómicas y demográficas de los hogares receptores. Hay una diferenciación en el uso de las remesas dependiendo de las características de los hogares receptores. Lozano (2000) afirma que cuando los receptores son mujeres o personas de edad avanzada, las remesas son empleadas principalmente en necesidades básicas. Receptores con mejores condiciones de vida y con otras fuentes de ingreso no tienen que agotar las remesas en gastos de sobrevivencia, sino que las pueden emplear en otros rubros como ocio, ahorro e inversiones. Este planteamiento marca el análisis que se realizará a continuación.

Según la Tabla 2, los hogares encuestados en estratos dos y tres se caracterizan por tener un tamaño promedio del hogar de 3,5 personas, más bajo que el promedio nacional que asciende a 4 personas. De estas 3,5 personas por hogar, sólo el 2,8 son beneficiarios de remesas, lo cual indica que, usualmente, la remesa tiene destinatarios específicos como padres, hijos u otras personas del hogar. Lo anterior se presenta especialmente cuando esta remesa se dirige a atender necesidades de personas particulares; por tanto, no llega a todos los miembros del hogar por igual. Los hogares presentan una tasa de infancia del 18%, casi la mitad del promedio nacional que asciende al 30,3%. En relación con la tasa de envejecimiento, los hogares estudiados presentan una tasa del 9,7%, mientras el promedio nacional es de 5,2%, casi menos de la mitad.

Estos primeros datos muestran una menor presencia de niños y una mayor concentración de personas mayores de 65 años que en el resto del país. Pese a estas contradicciones, la tasa de dependencia demográfica es del 50%, muy cercana al promedio nacional (55,1%). En relación con el capital educativo del hogar, los miembros mayores de 15 años tiene un promedio de 9,4 años en la escuela, equivalentes a un ciclo de educación de básica primaria. Los hogares tienen una tasa de acceso a la educación superior del 40,6% de los jóvenes entre los 15 y 25 años por hogar, mostrando que sólo uno de cada dos jóvenes en el momento de la encuesta estaba en la estudiando en el colegio o la universidad.

La situación económica de los hogares estudiados revela que el promedio total de ingresos que dispone el hogar para su sostenimiento, incluida la remesa, es de $1 828 536, de los cuales $754 785 corresponden al monto enviado por el remitente y el restante ($1 073 751) a ingresos propios generados por los miembros del hogar en Cali. El ingreso en los hogares estudiados es de $609 173. De acuerdo a esta relación, la remesa aporta el 45,6% de los ingresos totales del hogar, revelando la importancia de este rubro para el sostenimiento del hogar. Esta relación se expresa claramente en el ingreso sin remesa que desciende casi a la mitad ($324 498).

En relación con la generación de ingresos por los miembros del hogar, no bastan las cifras gruesas, sino que es necesario profundizar. La tasa de participación económica muestra que el 48,6% del total de los miembros del hogar aportan ingresos (sin incluir el remitente) para su sostenimiento, y el 51,4% restante depende de los aportantes. Así, los hogares tienen un nivel medio de dependencia económica (2,4 personas), mostrando que por cada persona que aporta ingresos hay 2,4 personas sin ingresos en el hogar.

2.3 Destinación de la remesa en los hogares estudiados

Los administrados de la remesa que fueron encuestados informaron sobre la destinación de la remesa en el último mes (Tabla 3). Los resultados mostraron que el 16% de los hogares pagaron el alquiler de su vivienda3, el 68,4% compró alimentos y mercado, y el 57% destinó la remesa a pago de servicios públicos como agua, luz y gas. Como se puede observar, estos gastos se relacionan con la calidad de vida en el hogar porque son de consumo básico. Orozco (2006) afirma que el consumo del hogar se satisface usualmente con demanda local y crea un impulso importante a la demanda de bienes y servicios que, a su vez, dinamizan la producción y la ocupación de las economías locales.

De los gastos primarios del hogar existen dos tipos de rubros que van dirigidos a personas específicas del hogar: los niños, los ancianos o personas con problemas de salud que requiere cuidados permanentes. Estos rubros son educación y salud. La Tabla 3 muestra que el 41% de los hogares utilizaron la remesa para pagos educativos. El 42% de los hogares destinaron la remesa para pago en salud como EPS, medicina prepagada y otros. Es importante recordar que estos dos rubros se relacionan con inversión en capital humano, especialmente la educación (Becker 1983). Finalmente, el 23% de los hogares encuestados utilizaron la remesa del último mes para pago de actividades recreativas y de ocio en la familia.

Los datos muestran que el mayor porcentaje de hogares estudiados compra la alimentación y paga los servicios públicos, rubros indispensables en el hogar. El pago de la salud y la educación son pagos que, en algunos hogares, no son sufragados con la remesa. En último lugar, el gasto que sólo dos de cada diez hogares hace, es la recreación y el ocio. Con relación a la destinación que hace el hogar para inversión, es necesario aclarar que las inversiones no son visibles en los gastos del día a día, salvo como pagos de hipoteca mensual u otro tipo de amortizaciones mensuales, por tanto, ahí la inversión es como un ya que sólo se pueden ver las inversiones con pagos mensuales; las inversiones importantes requieren de un tipo de encuesta que permita ver su efecto acumulativo en el largo plazo. En este caso, el 27% de los hogares revelaron que había realizado algún tipo de inversión. Estas cifras son mucho mayores a las encontradas en otros estudios.

En resumen, la remesa mensual atiende gastos básicos prioritarios, que se relacionan con la calidad de vida de los hogares y que son fundamentales para la sobrevivencia del hogar.

3. Perfiles sociodemográficos de los hogares según la destinación de la remesa

3.1 Perfil sociodemográfico de necesidades básicas del hogar: alquiler de vivienda, alimentación y servicios públicos

A continuación se describen los perfiles sociodemográficos de los hogares que financian los gastos de alquiler, alimentación y servicios públicos. Estos rubros son fundamentales en el sostenimiento del hogar y se caracterizan porque tienden a beneficiar a todos los miembros de hogar.

Tal como se mencionó anteriormente, el alquiler es un costo que sólo es cubierto con la remesa por cada dos de diez hogares. Estos hogares se caracterizan porque son más pequeños (2,8 personas por hogar) que los hogares que no pagan alquiler (3,7), y la remesa cubre a casi el 100% de sus miembros. Estos hogares son relativamente jóvenes con una presencia alta de niños (23,8%) y una proporción muy baja de personas mayores, por esto la tasa de envejecimiento es muy baja con relación a los otros hogares que no pagan gastos de alquiler (Tabla 4). La alta presencia de niños muestra una tasa de dependencia demográfica muy alta (el 59,1%-48,2%). Los jóvenes y adultos que hacen parte del hogar presentan menores niveles de escolaridad (un promedio de 8,7 años aprobados) con respecto a los hogares que no pagan alquiler que tienen 9,5 años, aunque la tasa de acceso a la educación superior es casi idéntica a los hogares que no asumieron costos en arrendamientos.

Dichos hogares disponen de ingresos menores para su sostenimiento ($1 562 912), de los cuales el 58% provienen de la remesa ($895 588). Así las cosas, los ingresos propios generados por los miembros en Cali son significativamente bajos $667 324, revelando que la vulnerabilidad demográfica por alta presencia de niños se traduce en vulnerabilidad económica y pobreza. Los hogares que no utilizan la remesa para pago de alquiler tienen un promedio de ingresos de $1 880 143, de los cuales el 43% proceden de las remesas ($727 429). Los ingresos propios del hogar son casi el doble ($1 152 714) con respecto a los hogares que pagan alquiler, demostrando que una mayor presencia de personas mayores puede indicar mayores ingresos ya sea por trabajo, rentas o jubilaciones. Igualmente, es importante observar que a mayor ingreso del hogar menor la remesa y viceversa. Otro elemento que brinda mayor claridad sobre esta situación es la tasa de participación económica. Los hogares con menores tasas de dependencia demográfica (como los que no pagan alquiler) tienen una mayor tasa de participación económica (50% con respecto al 41% de los hogares que pagan alquiler).

No obstante, la tasa de dependencia es casi idéntica. Por cada persona que aporta ingresos, hay 2,4 personas que dependen de esta persona. Pese a estas diferencias, el ingreso es similar ($622 967, hogares que pagan alquiler con la remesa y los hogares que no, $606 493). La presencia del aporte de la remesa es la contribución más importante para equiparar el ingreso de los dos hogares.

Siete de cada diez hogares estudiados, destina la remesa a pago de alimentación, siendo el gasto más importante que financian los migrantes, por tanto, conocer las características de estos hogares puede aportar elementos para comprender la dinámica del consumo en los hogares. El análisis comparativo de los hogares que gastan la remesa en alimentación (Tabla 5) y los que no la utilizan en este rubro, reveló información relevante. Los hogares que invierten en alimentación son más grandes que el otro grupo. Así, tienen un promedio más alto de personas por hogar (3,6 en hogares que financian la alimentación 3,3 hogares que no financian alimentación con remesas), la remesa beneficia a más personas (3,1-2,3 respectivamente), tienen más niños en los hogares (tasa de infancia 20,3%-13%, respectivamente). Igualmente, tienen una mayor tasa de envejecimiento (10,2%-8,5%) que da como resultado una mayor tasa de dependencia demográfica (56,5%-36,1%). Así, los hogares que gastan en alimentación la remesa, son hogares más vulnerables porque son más grandes, hay más beneficiarios y tienen mayor presencia de niños y ancianos.

Los hogares que gastan la remesa en alimentación tienen un promedio de un año menos de escolaridad (9,2-10) que los hogares del segundo grupo. Y como aspecto más importante y revelador, los hogares que destinan la remesa en alimentación, presentan una tasa de acceso a la Educación Superior (nivel técnico o superior) de los jóvenes entre los 15 y 25 años, un 50% menos que los hogares que no pagan la alimentación (32%-62%).

Los hogares que destinan la remesa en alimentación tienen un promedio de ingresos propios menor (casi medio salario mínimo menos) que los hogares que no pagan alimentación ($951 853-$1 337 864), pero reciben 1,5 más remesas que el otro grupo ($847 902-$553 030). Así, las remesas representan el 51% con respecto al grupo que no gasta la remesa en alimentación (34%). Con el mayor aporte de la remesa, los hogares alcanzan a equiparar el promedio de ingresos entre los dos grupos, pero esta diferencia resurge cuando se mide el ingreso porque al tener un promedio mayor de personas por hogar, finalmente el ingreso se reduce ($589 715-$651 334).La tasa de participación económica es más baja (44%-59%), lo cual va en sintonía con niveles de dependencia demográfica más altos. Esta alta tasa de dependencia económica se refleja en la tasa de dependencia porque en los hogares que pagan alimentación, por una persona que aporta ingresos, dependen 2,6 personas que no aportan, cifra mucho mayor que los hogares que no compran alimentos. En conclusión, los hogares que destinan los dineros de la remesa al pago de alimentos son cuantitativamente más vulnerables demográficamente, más pobres y que dependen mucho más de la remesa que otros hogares estudiados. De no haber contado con la remesa, estos hogares estarían condenados al hambre, la miseria y la disolución del grupo doméstico.

Según los datos recolectados, seis de cada diez hogares pagan los servicios públicos (agua, energía y gas) con la remesa. Es importante destacar que este consumo es menos flexible que la alimentación porque su pago está condicionado a fechas de vencimiento. Según la Tabla 5, los hogares que utilizan el dinero de la remesa para pago de servicios públicos son hogares más pequeños (3,4–3,7) y presentan un promedio más alto de beneficiarios de la remesa por hogar (3,1–2,6). Pese a tener hogares más pequeños, presentan una mayor tasa de infancia (19,8%-15%) y alta presencia de ancianos (12,2%-6,4%), por tanto, una tasa de dependencia demográfica más alta (57% y 41,3% respectivamente). Estos hogares cuentan en promedio con un año menos de escolaridad (9 años-10 años) y una tasa de acceso a la Educación Superior mucho menor (35,1%) con respecto a los que no pagan servicios públicos (47%).

El grupo de hogares que gasta la remesa en servicios públicos presenta las siguientes características económicas: el promedio de ingresos totales del hogar es de $1 678 832, de los cuales el 56,5% corresponde a la remesa ($923 529), de este modo, estos hogares generan menos ingresos propios que los otros hogares que no pagan servicios públicos con fondos de la remesa porque los ingresos disponibles ascienden a $2 026 478, de los cuales el 31,3% son remesas equivalentes a $531 667, casi el 40% menos que el otro grupo. Es claro que la remesa cumple el papel de equiparar los ingresos de los hogares más pobres con respecto a los menos pobres. La mejor situación económica de los hogares que no pagan servicios públicos obedece a una mayor contribución de ingresos de las personas que viven en el hogar en Cali, reflejado en la tasa de dependencia económica de 2,0 (por cada persona que aporta ingresos en el hogar hay dos que no aportan).

Los altos niveles de dependencia económica se relacionan con una menor tasa de participación económica en el hogar (40,3%) y una alta tasa de dependencia demográfica (40,3% hogares que pagan servicios públicos con remesas y 60% hogares que no). Muchos analistas de las remesas utilizarían estas cifras para demostrar que la remesa genera un desestimulo para la inserción laboral. Sin embargo, cuando se relaciona con la dependencia demográfica, se revela que la baja participación laboral de los adultos obedece a mayor presencia de infantes y mayores en el hogar. El análisis del rubro de pago de servicios públicos muestra que los hogares más pobres son quienes más utilizan la remesa para cubrir este gasto. Un hogar con mayor presencia de niños y personas mayores (posiblemente con problemas de salud) no pueden quedarse sin agua ni electricidad. La comida puede improvisarse, pero este pago es inaplazable.

Por último, comparando los perfiles demográficos de los hogares que destinan la remesa a estos rubros, se encuentra que los hogares que pagan los servicios públicos son más vulnerables y pobres que los hogares que destinan la remesa a alimentación.

3.2 Perfil sociodemográfico de hogares que invierten en capital humano: salud y educación

En el consumo primario se destacan los rubros de salud y educación por su impacto en la calidad de vida. “La categoría que más controversia genera es aquella que algunos autores desagregan del consumo de bienes básicos, considerándola como inversión en capital humano, y que incluiría como inversión productiva los gastos derivados de educación (y en algunos casos también los gastos en salud), puesto que se considera que los gastos de estas dos partidas sirven para valorizar la fuerza de trabajo. Teniendo en cuenta que estas dos partidas pueden suponer una cantidad grande del dinero enviado a los familiares, sin duda la valoración que se haga de ese monto de dinero, como inversión en capital humano (y por tanto como “inversión productiva”) o como consumo de bienes básicos, tiene fuertes connotaciones sobre el discurso y sobre la forma de percibir la realidad” (Ramírez y Román 2007) (Sanz 2009).

Los datos recogidos sobre los hogares que invierten en salud y educación presentan coincidencias en los indicadores demográficos, reflejando una menor vulnerabilidad social que los grupos anteriormente analizados. Cuatro de cada diez hogares estudiados utiliza la remesa para financiar la salud; éstos presentan unas características demográficas casi idénticas al grupo de hogares que no destina la remesa a la salud, mostrando condiciones más favorables el último grupo. El tamaño del hogar y el promedio de beneficiarios es casi idéntico, sin embargo, las variables que muestran diferencias importantes son la tasa de infancia (19% y 17%), la tasa de envejecimiento (12%-8%), que se refleja en una mayor tasa de dependencia demográfica (60%-43%). Estas tres tasas son más altas en los hogares que pagan la salud con remesas, revelando significativamente mayor presencia de ancianos y mayor número de niños. Esta situación es coherente porque los mayores demandan mayor atención en salud (Tabla 6). El promedio educativo es similar, aunque los hogares que no pagan el servicio de salud con fondos de la remesa presentan una menor tasa de acceso a la Educación Superior (36,7%-42,8%). Los niveles salariales de ambos grupos son semejantes, pero la remesa es más alta en los hogares que pagan salud ($907 686–$618 699), aunque disponen casi de los mismos ingresos por hogar. Por recibir un monto mayor del envío, la tasa de dependencia de la remesa es casi el doble (56,1%–38,3%). Por esta razón presentan un mayor ingreso ($641 433–$586 180).

En relación con la forma cómo los hogares financian los costos educativos, el 42% de los hogares cubren este gasto con la remesa. Estos hogares revelan características demográficas muy parecidas con el grupo que no invierte la remesa en este rubro. Sin embargo, los hogares que pagan la educación con remesas tienen mayores tasas de infancia (20,2%-16,3%), menores tasas de envejecimiento (6,5%-12%), aunque casi la misma tasa de dependencia demográfica (alrededor del 50%) y un capital educativo promedio por hogar más alto que todos los demás grupos (9,9–9,1). Esta situación se relaciona también con el mayor acceso a la educación superior (48%-33%). Los hogares que invierten en educación para los jóvenes tienen un ingreso total más alto que los otros hogares ($1 997 977-$1 705 306), debido a una mayor presencia de remesas ($955 455 y $608 843) que se refleja en una mayor participación de la remesa en la financiación de los gastos del hogar. Debido a la presencia de niños, la tasa de participación económica es menor (43% vs. 52%), mostrando que los hogares que invierten en educación tiene un nivel de dependencia económica mayor (2,7 y 2,3 personas por cada aportante de ingresos). Los hogares que invierten en educación disponen de un mayor ingreso ($653 180–$577 168).

3.3 Perfil sociodemográfico de hogares que destinan la remesa para ocio e inversión

Del total de hogares estudiados, sólo el 23% utilizan la remesa para actividades recreativas u ocio (Tabla 7). El tamaño de estos hogares es de 3,4 personas por hogar en promedio, con una media de 2,8 personas como beneficiarios de dicha remesa. Tiene una alta tasa de infancia (19,4%) y una de las tasas más bajas de presencia de personas mayores en el hogar (tasa de envejecimiento del 4,7%). La tasa demográfica de estos hogares es del 48,4%. Además, presentan el mayor nivel educativo de toda muestra, con un promedio de 10 años en el sistema escolar en los adultos. Otra característica de estos hogares es una alta presencia de acceso a la Educación Superior en los jóvenes entre 15 y 25 años. Esta situación es consistente con una alta presencia de personas jóvenes que tienen mayores niveles educativos que los mayores, unido a menores tasas de parientes con 65 años en adelante que tienen bajos niveles de escolaridad.

Igualmente, vale la pena destacar que no es fortuito que los hogares con mayores tasas de acceso a la Educación Superior sean los hogares con mayores promedios educativos. Estos hogares se caracterizan por tener un promedio de ingresos (incluida la remesa) de $2 154 306, de los cuales $$978 776 corresponden al monto enviado por el remitente y el restante ($1 175 531) a ingresos propios generados por los miembros del hogar en Cali. El ingreso en los hogares estudiados es de $799 524. De acuerdo a esta relación, la remesa aporta el 50,2% de los ingresos totales del hogar, revelando la importancia de este rubro para el sostenimiento del hogar. Esta relación se expresa claramente en el ingreso sin remesa que desciende casi a la mitad ($382 002).

Los hogares que no utilizan la remesa para ocio (77%) son proporcionalmente hogares más grandes (3,6 personas por hogar), tienen tasas de infancia similares a los otros, pero la diferencia más importante es la alta presencia de personas mayores en el hogar (la tasa de envejecimiento se duplica: 11,2%). Ambos grupos de hogares tienen tasas de dependencia demográfica muy parecidas. Esta situación muestra que es importante conocer las tasas de dependencia demográfica, pero también es necesario tener en cuenta las tasas de infancia y envejecimiento porque los niños no disponen de ingresos y los adultos mayores pueden disponer de ingresos, así ya no sean activos en el mercado laboral. Estos ingresos pueden ser jubilaciones, rentas, ayudas familiares, subsidios y otro tipo de aportes. El hecho de disponer de una alta presencia de mayores se refleja en un menor promedio de años de escolarización. La situación económica de los hogares que no utilizan la remesa en ocio es muy diferente que el grupo anterior. Estos hogares disponen de unos ingresos totales de $1 728 769, casi un salario mínimo menos. De estos, el 44,2% corresponde a los aportes de la remesa que tiene menores montos ($686 188). Los ingresos aportados por los miembros del hogar en Cali son casi iguales, pero la diferencia en ingresos totales está dada por los menores montos de la remesa. El promedio de ingresos es ostensiblemente menor con respecto a los hogares que gastan la remesa en ocio ($550 878).

Otra destinación de la remesa que permanece en el ojo del huracán del debate público es la inversión. Las dificultades de su medición tienen como consecuencia un subregistro de las inversiones realizadas por los hogares de forma acumulada y contribuye a la mala prensa de los hogares como consumidores de bienes suntuarios.

Los resultados muestran que tres de cada diez hogares han utilizado la remesa en inversiones. Las diferencias demográficas y económicas entre los hogares inversores y los no inversores son evidentes. Los hogares inversores son más pequeños (3,4 promedio de personas por hogar en relación con el 3,6 de los no inversores), tienen tasas de infancia similares (alrededor del 17%) y tasas de envejecimiento que fluctúan entre el 8 y el 10%. Estas pequeñas diferencias se reflejan en una mayor tasa de vulnerabilidad demográfica (casi el 10% más) de los hogares no inversores. Vale la pena destacar que los hogares inversores presentan un nivel de escolaridad un poco más alto y un suave incremento de la tasa de acceso a la Educación Superior que los hogares no inversores.

En relación con la situación económica, los hogares inversores disponen de un 25% más de ingresos que los no inversores ($2 234 125 inversores y $1 680 085 no inversores). En los hogares inversores, la remesa representa el 48% del total de los ingresos, mientras en los otros hogares la remesa es el 44,7%. Aunque en cifras relativas no parezca mucho, los hogares inversores reciben un promedio de remesas de $1 017 857 y los no inversores perciben remesas por $658 497; esta diferencia equivale al 36% más. La fortaleza económica de los hogares inversores radica en que presenta mayores tasas de participación económica que los no inversores (56,6% y 46,4% respectivamente), reflejado en mayores niveles de dependencia económica en los hogares no inversores. Para finalizar, el ingreso de los hogares inversores es muy superior a los hogares no inversores ($797 057, $540 405), como una explicación de su mayor capacidad de acumulación e inversión. Los hogares inversores tienen mayor capacidad de acumulación porque tienen más ingresos y menores niveles de vulnerabilidad demográfica.

4. Conclusiones

Este artículo corrobora que la vulnerabilidad demográfica se convierte en vulnerabilidad económica. Los hogares con mayor presencia de niños y ancianos son hogares con menos capacidad de generación de ingresos y presentan mayores niveles de pobreza. La lógica de optimización de recursos que impera en designación del gasto en los hogares muestra que la utilización de la remesa en un gasto u otro está asociada con las condiciones demográficas y económicas de los hogares. Esta situación obedece a que sus miembros del hogar en Cali están en edades de trabajar y pueden disponer de dineros propios para cubrir sus gastos básicos.

Así, los hogares que cubren los gastos más básicos, como alimentación y servicios públicos, son los hogares con mayores niveles de pobreza expresados en menores ingresos. Este ingreso se caracteriza por tener una alta participación de la remesa para compensar los pocos ingresos generados por los miembros del hogar en Cali. Estos hogares presentan altos niveles de dependencia de la remesa.

En términos generales, los promedios de montos de las remesas de los hogares que gastan en necesidades básicas no son ostensiblemente diferentes, con excepción de los hogares inversores. Sin embargo, la diferencia de ingresos obedece a la propia capacidad de generación de ingresos en Cali. Los hogares que menos ingresos propios generan en Cali son los que pagan alquiler (se asume que no tienen vivienda) y servicios públicos. En contraposición, los hogares que generan mayores ingresos propios son los que pagan recreación e invierten las remesas. La diferencia entre ellos es casi del doble de ingresos.

Los hogares con menor vulnerabilidad demográfica son los hogares inversores con un 10% o un 16% menos de presencia de niños y ancianos en su hogar.

Los hogares con mayor nivel de escolarización son los hogares que invierten la remesa en educación, en recreación y en inversiones. Por el contrario, los más bajos niveles educativos se encuentran en los hogares que pagan alquiler y servicios públicos. Los hogares que presentan mayores tasas de jóvenes en la universidad son aquellos que efectivamente invierten la remesa en educación y en recreación. Por el contrario, las más bajas tasas de acceso a la Educación Superior las tienen los hogares que utilizan la remesa para alimentación y pago en servicios públicos.

Los hogares que menos ingresos disponen para cubrir sus gastos son los hogares que pagan alquiler, alimentación y servicios públicos. Por el contrario, los hogares que no utilizan la remesa para cubrir gastos básicos sino recreación e inversiones son los hogares que tienen los mayores ingresos por hogar. Estos mayores ingresos están asociados a una alta tasa de participación económica en el hogar (todos aportan ingresos), reflejado en menos niveles de dependencia económica. En otras palabras, estos hogares tienen mayor presencia de adultos con ingresos y menos número de niños y ancianos. Debido a esto, se dan el lujo de gastar la remesa en recreación o invertirla porque sus necesidades básicas están cubiertas con sus propios ingresos. Así, la remesa es un complemento a sus ingresos.

Los hogares que presentan menores tasas de vulnerabilidad demográfica y más proyección de ascenso económico están en el grupo que invierte la remesa en educación, y presentan mayores tasas de acceso a la universidad. Es importante ver que los hogares que más invierten en Educación Superior presentan mayores tasas de escolaridad de sus miembros, demostrando la importancia del en la educación de los jóvenes.

Los hogares que utilizan la remesa para pago de salud tienen una alta presencia de ancianos y niños. Así, su tasa de dependencia demográfica es altísima.

Para finalizar, no sería arriesgado decir que se puede vislumbrar una racionalidad del gasto en los hogares. En aras del bienestar común, los hogares priorizan los gastos racionalmente, estableciendo una jerarquía de necesidades. Esto demuestra el papel protagónico de la remesa en la sobrevivencia de los hogares y el buen uso que hacen los hogares para brindar una mejor calidad de vida al grupo doméstico, sin desconocer que se presentan casos aislados que, infortunadamente, saturan los medios de comunicación.

Kathleen Newland afirma que “la observación común de que las remesas no se usan para inversiones ‘productivas’ olvidan que los hogares pobres racionalmente dan prioridad a estas necesidades básicas, que representan una inversión en capital humano además de una necesidad. Gastar en necesidades básicas también tiene un efecto multiplicador en la comunidad” (Newland 2006, 59).

Citas de pie de página

2. Veblen en su libro “Teoría de la clase ociosa” establece esta diferencia, pero al consumo secundario lo define como conspicuo (Veblen 2000).

3 De todos los hogares encuestados, sólo el 25% habita en vivienda alquilada. De éstos, sólo el 16% financió este rubro con la remesa del último mes.


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