Movilidad social intergeneracional de acuerdo al color de la piel en Colombia

  • Carlos Augusto Viáfara Universidad del Valle

Resumen

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Publicado
2017-09-22
Como citar
VIÁFARA, Carlos Augusto. Movilidad social intergeneracional de acuerdo al color de la piel en Colombia. Sociedad y Economía, [S.l.], n. 33, sep. 2017. ISSN 2389-9050. Disponible en: <http://sociedadyeconomia.univalle.edu.co/index.php/sociedad_y_economia/article/view/5632>. Fecha de acceso: 15 nov. 2018 doi: https://doi.org/10.25100/sye.v0i33.5632.

Introducción

En la tradición de estudios sobre estratificación y movilidad social, el logro ocupacional ha sido concebido como la variable que resume la forma en que los activos socialmente valorados se distribuyen en la sociedad. De esta manera, el sistema de estratificación social genera un emparejamiento entre las ocupaciones y los individuos que producen desigualdad social (Grusky, 1994).

Un aspecto importante de las desigualdades en el logro ocupacional es la apertura o cerrazón de las posibilidades de éxito económico en una sociedad. Con el objetivo de examinar los mecanismos de movilidad que vinculan a los individuos con las distintas posiciones sociales y, por lo tanto, generan control desigual sobre los recursos valorados socialmente, se ha utilizado la correlación de la ocupación de los padres e hijos como un indicador de movilidad social.

Se colige que las sociedades más progresistas son aquellas en las cuales el logro ocupacional de los hijos no depende del estatus socioeconómico familiar, pues se asume que la educación es capaz de contrapesar las desigualdades iniciales asociadas a la clase social de origen, dando relevancia a las políticas públicas universalistas de acceso y calidad de la educación. No obstante, a pesar de que hay evidencia de movilidad social a escala societaria en América Latina (Franco, León y Atria, 2007; Solis y Boado, 2016), y que los patrones de movilidad de clase en la región son similares a los presentados en los países desarrollados (Torche, 2014; Solis, 2016), todavía algunos grupos sociales presentan desventajas en el proceso de movilidad social, lo que indicaría la presencia de instituciones de desigualdad de larga duración (Engerman y Sokoloff, 2002). Incluso, en la región algunas desigualdades parecieran ser más injustas que otras, en especial las que se derivan de la discriminación racial o de otro tipo (Birdsall, 2006).

Efectivamente, en términos de diferenciales de ingreso, América Latina es la región más desigual del mundo, y la persistencia de factores adscriptivos en el proceso de estratificación social podría estar desempeñando un rol importante. En relación con lo anterior, cabe decir que la tradición de estudios sobre estratificación y movilidad social en América Latina ha privilegiado el papel de la clase social como el principal eje de desigualdad social (Filgueira, 2001; Atria, 2004).

Desde otra perspectiva, Lipschutz (1944) acuñó el término pigmentocracia para referirse al hecho estilizado representativo en torno al modelo de estratificación social en la región: las clases sociales tienen color de piel. Esto significa que los colores de piel más claros tienen mayor acceso a los bienes y servicios valorados socialmente y, en sentido inverso, los colores más oscuros enfrentan grandes privaciones. Otros autores como Wade (1993) y Telles (2004) también han comprobado este rasgo particular del modelo de estratificación social en la región.

Ahora bien, más allá de que las desigualdades sociales relacionadas con el color de la piel son evidentes en América Latina, solo hasta hace poco tiempo, con la incorporación de la variable de autorreconocimiento étnico-racial en la mayoría de los censos de población o encuestas especializadas, se ha contado con datos representativos para examinar la regularidad en la relación entre clases sociales y color de la piel; la gran excepción la constituye Brasil que lleva más de un siglo en la producción de datos desagregados por la condición étnico-racial. En este mismo sentido, los estudios recientes de Telles y Steele (2012), Telles y PERLA (2014), Viáfara y Serna (2015) y Telles, Flores y Urrea (2015) intentan avanzar en la contrastación de esta hipótesis un poco soslayada en los estudios de estratificación social en la región, pero no indagan en torno al proceso de movilidad social o más específicamente en la movilidad ocupacional intergeneracional.

Por otro lado, en Colombia la mayoría de las investigaciones sobre estratificación y movilidad social se han concentrado en la movilidad educativa intergeneracional (Nina y Grillo, 2000; Behrman, Gaviria y Székely, 2001; Gaviria, 2002; Cartagena, 2004; Tenjo, 2004; Viáfara, Estacio y González, 2010; Bonilla, 2010; Angulo, Azevedo, Gaviria y Páez, 2012, entre otros). Con todo y eso, existe poca investigación en torno a la movilidad ocupacional intergeneracional, y más importante aún, de los efectos del color de la piel en dicho proceso. Incluso, Bourguiñon, Ferreira y Menéndez. (2003, 3) plantean que el análisis de la movilidad educativa intergeneracional podría ser insuficiente para estudiar los patrones de movilidad social, debido a que se basa en la comparación de las ganancias esperadas de los padres e hijos. En lugar de ello, las ocupaciones podrían ser mejor predictor del logro de estatus socioeconómico, al tener un mayor alcance que la educación para predecir el acceso a los bienes valorados socialmente en el proceso de logro de estatus socioeconómico (ver Solis, 2016).

Sobre la base de las consideraciones anteriores, este artículo intenta contestar las siguientes preguntas: ¿cuál es el grado de movilidad social ascendente en Colombia? ¿Hasta qué punto el color de la piel determina el acceso a las oportunidades de movilidad social ascendente en Colombia? ¿Cuál es la interacción de la clase social y el color de la piel para determinar las oportunidades de movilidad social ascendente en Colombia?

Revisión de Literatura

Un aspecto importante de un sistema de estratificación y movilidad social es determinar el efecto de los orígenes sociales en el proceso de logro ocupacional. La realidad es que las ocupaciones son la base del sistema de estratificación social debido a que sintetizan el acceso a los bienes y servicios valorados socialmente y, por lo tanto, determinan el nivel de bienestar de las personas en la sociedad (Grusky, 1994; Jonsson et al., 2011).

Con referencia a lo anterior, para Blau y Duncan (1967) existen dos tipos de variables intervinientes en el proceso de logro de estatus socioeconómico. En primer lugar, se encuentran las variables adscriptivas, las cuales representan características circunstanciales para los individuos, tales como el logro educativo y ocupacional del padre, el origen migratorio, la raza y el sexo. En segundo lugar, se identifican las variables de logro individual que están asociadas a los esfuerzos de las personas como el logro educativo y el logro ocupacional en el primer empleo. A partir de esta contribución seminal, muchos de los estudios sobre estratificación y movilidad social tratan de valorar cuál tipo de variables tienen el efecto más significativo en las oportunidades de vida de las personas (ver, por ejemplo, Sewell, Haller y Portes, 1969; Featherman y Hauser, 1978; Grusky y Diprete, 1990; Ganzebom, Kramberger y Nieuwbeerta, 2000; Solís, 2005).

Con referencia al efecto de las variables adscriptivas en el proceso de logro de estatus socioeconómico, Weber (2002) planteaba la existencia de mecanismos de cerrazón o clausura social basados en características adscriptivas comunes. En tal sentido, uno de los rasgos que engloba un prestigio social negativo en América Latina es la pertenencia los grupos étnico-raciales (afrodescendientes e indígenas), lo cual podría determinar menores posibilidades de ascenso en la estructura social (Dalle, 2014).

Parecería entonces que una de las preguntas relevantes en los estudios de estratificación y movilidad social es investigar si el color de la piel o el origen étnico-racial importan en las oportunidades de movilidad social ascendente de las personas. No obstante, algunos autores en América Latina han obviado su importancia en el sistema de estratificación social en la región, en razón de la presencia de un mayor mestizaje que estaría representando una apertura en las relaciones de sociabilidad para las personas con diferente color de piel; es decir el mestizaje como un indicador de fluidez racial (Gamio, 1916; Freyre, 1933). De hecho, este ha sido el principal argumento para eclipsar la existencia de discriminación racial y plantear que las sociedades latinoamericanas son democracias raciales en comparación con otras racialmente divididas, donde han existido mecanismos institucionales de discriminación y segregación racial como Estados Unidos y Sudáfrica (Telles y PERLA, 2014). Es decir, existe una creencia de que las peores condiciones de vida de los grupos étnico-raciales en América Latina son el resultado normal del proceso de estratificación social, en el cual las personas más pobres o con menos educación obtienen peores resultados y no como resultado de la desigualdad en la estructura de oportunidades asociadas al color de la piel (ver por ejemplo, Pierson, 1947). En otras palabras, es la clase social de origen y no el color de la piel lo que determina la desigualdad de oportunidades de movilidad ascendente para las personas en la región.

Ante la situación planteada, varias investigaciones contemporáneas sobre movilidad ocupacional intergeneracional en América Latina han tratado de indagar cómo la clase social de origen o la pertenencia étnica-racial o el color de la piel están asociados con las oportunidades de movilidad social ascendente. A ese respecto, Hasenbal y Silva (1999) y Silva (2000) investigan la movilidad social intergeneracional entre la población blanca y no blanca en Brasil. Con base en el análisis de tablas de movilidad y modelos log lineales encuentran que los blancos tienen mayor movilidad ascendente que la población negra, lo cual sugiere la existencia de barreras raciales para la movilidad intergeneracional. El análisis de los modelos log lineales enseñan que los destinos ocupacionales y la raza están asociados con la clase de origen de las personas, lo cual sugiere la existencia de desigualdad en las oportunidades de movilidad ocupacional ascendente que desfavorecen a la población negra en Brasil.

Costa Ribeiro (2006) investiga principalmente si la clase social o la raza es el factor que tiene mayor influencia en la desigualdad de oportunidades para la movilidad ascendente en Brasil. Para ello utiliza tres tipos de aproximaciones: a) describir la movilidad ocupacional intergeneracional; b) descomponer la movilidad intergeneracional según el logro educativo de las personas; c) verificar si las probabilidades de movilidad favorecen más a la clase de mayor estatus según nivel educativo, clase de origen y la raza. Los resultados muestran, en primer lugar, que la movilidad social es menor para la población negra. En segundo lugar, para las personas con orígenes sociales más bajos existen desigualdades en las trayectorias de movilidad ascendente según razas y, al mismo tiempo, para las personas que tienen orígenes en la clase más alta, la desigualdad racial influencia las oportunidades de movilidad social. Esto significa que la clase social y la raza interactúan para determinar las oportunidades de movilidad social ascendente en Brasil, lo que según el autor implicaría repensar las teorías de estratificación por raza y clase en este país.

Arroyo (2012) investiga la movilidad ocupacional intergeneracional de acuerdo con el origen étnico en México (indígenas y no indígenas, en referencia a si las personas hablan una lengua indígena). Utiliza indicadores absolutos y relativos de movilidad. Los resultados permiten mostrar que las personas indígenas frente a las no indígenas ostentan ligeramente una menor movilidad ascendente pero la movilidad relativa es similar, lo cual sugiere mayor importancia de la clase de origen que del origen étnico en las posibilidades de movilidad ocupacional en México.

Dalle (2014) estudia en qué medida el origen étnico (según autoidentificación de raza y color de piel) condicionan las oportunidades de movilidad social ascendente intergeneracional desde las clases populares en Argentina. La metodología involucró el análisis de tasas absolutas de movilidad y la estimación de un modelo de regresión logística multivariado para valorar el efecto del origen étnico en las opciones de movilidad social ascendente controlado por las oportunidades de movilidad estructural. Los resultados muestran que las tasas de movilidad ascendente desde las clases populares a las clases medias es algo mayor para los que se perciben como blancos europeos que para los mestizos con origen indígena. Los resultados del modelo multivariado confirman que la probabilidad de ascenso social a un estrato típico de clase media que viene de orígenes de clase popular es menor para la población mestiza con orígenes indígenas que para la población blanca-europea.

Metodología

En general, la estrategia expositiva y la metodológica siguen a Plat (2003) y Facheli y López-Roldan (2013), respectivamente. En primera instancia, y con el objetivo de medir la movilidad absoluta, se hará un análisis de la movilidad social utilizando tablas de movilidad (Hout, 1993). Luego se realizará un análisis de movilidad social relativa aplicando razones de razones (odds-ratios). Para terminar, se utilizarán modelos log lineales para constatar cuál es el modelo de movilidad social preponderante en Colombia, y la influencia de la clase social de origen y destino, y el color de la piel en dicho proceso (Breen, 2005; Erikson y Goldthorpe, 1992).

Los datos utilizados provienen de la encuesta PERLA, realizada en el marco del Proyecto sobre Raza y Etnicidad en América Latina (PERLA, por sus siglas en inglés). La encuesta se desarrolló en el 2010 en cuatro países de América Latina: México, Colombia, Perú y Brasil. En cada país se realizó una muestra representativa nacional.

Una característica especial de la encuesta PERLA es que introduce varias preguntas de autoidentidad con base en criterios étnicos y raciales, incluida la pregunta aplicada en el último censo de población para cada uno de los países. Además, de manera novedosa para América Latina, se aplicó una clasificación externa étnica-racial por parte del encuestador a través de tres tipos de observación, incluida una “paleta de colores” que permitió captar el color de la piel de los entrevistados con una metodología semejante para los cuatro países.

En relación con este último tipo de observación, la introducción de preguntas de heteroclasificación o clasificación externa se hace relevante para entender el efecto de la condición étnico-racial en las oportunidades de movilidad social ascendente. Como lo comenta Bowles (1973) la apariencia se constituye en un elemento primordial en los resultados en el mercado laboral. Los efectos de la apariencia en las oportunidades de vida son más difíciles de captar a partir de preguntas de autoclasificación debido a que las personas tienden a no reconocerse como pertenecientes al grupo discriminado. Esto no solo tiene efectos en el peso demográfico de la población para los grupos étnico-raciales, sino que también podría subestimar los efectos de la condición étnica-racial en las oportunidades de movilidad social ascendente, al no existir una correspondencia entre el autorreconocimiento y la forma como los individuos son racializados en la sociedad por sus rasgos físicos o su color de piel. Una ventaja de la encuesta PERLA es que permite discutir la relación entre identidades étnico-raciales (por autoidentidad o clasificación externa) y discriminación en varios países de la región.

A lo anterior se sumó una amplia batería de preguntas para captar desigualdades a través de la educación, ocupación, ingresos y riqueza de los hogares. Para terminar, se incorporó un módulo de ambiente socioeconómico familiar que indagó en torno a la educación y ocupación del padre y la madre. En este sentido, las variables fundamentales a ser consideradas en este estudio son la ocupación y el color de la piel del entrevistado, y la ocupación de sus padres cuando el entrevistado tenía 14 años de edad. La clasificación ocupacional se basa en la metodología de Erikson y Goldthorpe (1992). Para este artículo, y dada la especificidad de la clasificación ocupacional de la Encuesta PERLA y el tamaño de la muestra, se ha procedido a agrupar las ocupaciones en cuatro grandes categorías controlando las dimensiones de trabajo material versus no material y nivel de calificación (baja calificación y alta calificación)2. De este modo, las cuatro categorías remiten a una jerarquía de estatus, de menor a mayor prestigio, como una proxy a la clase social de origen que adopta un esquema de Bi-Class (ver Jonsson et al., 2011). Cada categoría agrupa un conjunto amplio de grupos ocupacionales ordenados según las dos dimensiones anteriores. Así, se definen las categorías ocupacionales de la siguiente manera:

  • No manuales alta calificación: profesionales, técnicos y trabajadores afines, gerentes y propietarios.

  • No manuales baja calificación: oficinistas y trabajadores similares, trabajadores en ventas y control de trabajadores.

  • Manuales alta calificación: operarios calificados y artesanos.

  • Manuales baja calificación: obreros no calificados, carteros, personal de seguridad, vendedores ambulantes, servidumbre, capataces, administradores, y propietarios y trabajadores agrícolas.

Por otro lado, la variable de color de la piel se fundamenta en la clasificación externa del encuestador o heteroclasificación con base en una escala de colores (de más claro a más oscuro). Es importante mencionar que la clasificación externa del encuestador con base en la paleta de colores ha resultado ser un mejor predictor de las inequidades étnico-raciales en varios indicadores de bienestar que la autoclasificación ya sea étnica o racial (Telles y Perla, 2014), lo cual podría permitir hacer una mejor medición de los efectos de la desigualdad de oportunidades por el color de piel en la movilidad social ascendente.

La escala cromática utilizada en la Encuesta PERLA se presenta en el anexo 2. Es importante decir que debido a las discontinuidades en la observación de los colores de piel en la escala cromática por parte del encuestador y del tamaño relativamente pequeño de la muestra, se procedió a agrupar las tonalidades de piel en tres categorías siguiendo la metodología de Telles y PERLA (2014):

  • Claro: personas que fueron clasificadas entre 1 y 3 en la escala cromática.

  • Intermedio: personas que fueron clasificadas entre 4 y 6 en la escala cromática.

  • Oscuro: personas que fueron clasificadas con una tonalidad de piel mayor que 6 según la escala cromática.

En la Tabla 1 se ilustra la distribución de la muestra según la escala cromática de colores de las personas que suministraron información sobre la ocupación de sus padres cuando ellos tenían 14 años de edad. Como puede observarse, cerca de 40% de la población fue clasificada como clara, 33% como intermedia y 27% como oscura.

Tabla 1:
Número de individuos estudiados en la muestra según color de piel
Color de piel Número %
Clara 357 39,4
Intermedia 301 33,3
Oscura 247 27,3
Total 905 100,0

Fuente: Encuesta PERLA 2010. Cálculos propios.

Resultados

Distribución de clases de origen y destino

La distribución de la población según la clase de origen y color de la piel de las personas se presentan en la tabla 2. Los datos permiten inferir claramente una serie de tendencias en torno a la relación entre la clase de origen y el color de la piel en Colombia:

a) En general, en la clase de origen existe una sobrerrepresentación de ocupaciones manuales baja calificación (67,86%). Le siguen, en orden descendente, las ocupaciones manuales alta calificación (17,9%); las ocupaciones no manuales alta calificación (7,85%); y por último, con el menor porcentaje, las ocupaciones no manuales baja calificación (6,30%). Como puede ver, la clase de origen se concentra hacia la ocupación de menor prestigio (manuales baja calificación), lo cual no solo denota el carácter precario del origen, sino que evidencia el amplio espacio para la movilidad ascendente.

b) Hay importantes diferencias según el color de la piel en la clase de origen. Las personas de piel clara muestran el mayor porcentaje en las clases de mayor estatus (no manuales alta calificación), y en sentido inverso, el menor porcentaje de personas en la clase de menor estatus (manuales baja calificación). En el otro extremo, las personas de piel oscura ostentan el mayor porcentaje de personas en la clase de menor estatus y, al mismo tiempo, la menor participación en la clase de mayor estatus. Llama la atención que las personas de color intermedio se ubican en una posición central en términos del estatus en la clase de origen.

c) Lo anterior significa que existe un modelo bien marcado de estratificación social piramidal en Colombia cuando se observa la clase de origen. A su vez, este tipo de estructura mantiene un arreglo pigmentocrático donde las personas de piel clara exhiben mayor proporción de personas en la clase de origen de mayor estatus y, al contrario, los de piel oscura una sobrerrepresentación en la clase de origen de menor estatus.

Tabla 2:
Distribución de la clase social de los padres según color de piel del hijo
Clase de origen Clara Intermedia Oscura Total
No manuales alta calificación 9,80% 7,31% 5,67% 7,85%
No manuales baja calificación 8,12% 6,64% 3,24% 6,30%
Manuales alta calificación 17,37% 19,60% 16,60% 17,90%
Manuales baja calificación 64,71% 66,45% 74,49% 67,96%

Fuente: Encuesta Nacional PERLA - Colombia 2010. Cálculos propios.

En la tabla 3 se exhibe la manera en que se distribuye la clase de destino según el color de piel de las personas. De estos datos se puede destacar lo siguiente:

Se observa un mejoramiento en la clase de destino en relación con la clase de origen, lo cual es coincidente con una mayor movilidad social a escala societaria en Colombia. En concreto, la participación en la clase de menor estatus sigue siendo predominante pero se disminuye de manera importante con respecto a la clase de origen (pasa de 67,96% a 52,15%). Esas posiciones no ocupadas por los hijos en la clase social de menor estatus significan una migración hacia las clases de mayor estatus. De hecho, la clase de manuales alta calificación pasa de 17,9% a 19,12%; la clase de no manuales baja calificación pasa de 6,3% a 17,57%; y la clase de no manuales alta calificación pasa de 7,85% a 11,16%3.

Según el color de la piel de las personas, no hay cambios importantes en la distribución del prestigio ocupacional entre la clase de origen y la clase de destino. Es decir, las personas de piel clara frente a las personas de piel oscura siguen conservando la mayor participación en la clase de mayor prestigio, y la menor participación en la clase de menor prestigio; los colores intermedios se ubican simétricamente en las clases de prestigio central. No obstante, a pesar de que los cambios en las clases de destino, de acuerdo con el color de la piel, siguen el mismo patrón que para la población total, es importante mencionar que hay un leve mejoramiento ocupacional de la población de piel oscura en las ocupaciones no manuales y una menor movilidad ascendente en las ocupaciones manuales baja calificación4.

Tabla 3:
Distribución de la clase social del hijo según color de piel
Clase de destino Clara Intermedia Oscura Total
No manuales alta calificación 13,73% 10,30% 8,50% 11,16%
No manuales baja calificación 19,89% 19,60% 11,74% 17,57%
Manuales alta calificación 18,77% 20,60% 17,81% 19,12%
Manuales baja calificación 47,62% 49,50% 61,94% 52,15%

Fuente: Encuesta Nacional PERLA - Colombia 2010. Cálculos propios.

Los resultados anteriores revelan un cambio estructural en la distribución de las clases; sin embargo los comportamientos de movilidad ocupacional intergeneracional parecen orquestados y son limitados. El hecho de que exista un aumento generalizado en las clases de no manuales y se reduzcan las manuales, puede ser inevitable o la respuesta a cambios en la estructura económica del país. Cabe destacar que existe una fuerte correlación entre origen y destino según el color de la piel de las personas, que puede estar asociado con una cerrazón en las oportunidades de movilidad social ascendente asociada a la discriminación a medida que se oscurece la tonalidad de la piel en Colombia (Urrea, Viáfara y Viveros, 2014).

Transmisión de clase

En la tabla 4 se presenta la distribución de personas con la misma clase de origen que terminan en cada una de las clases de destino. Para todas las personas se observa una sustancial movilidad cuando la clase de origen es no manual y, en sentido inverso, una mayor inmovilidad cuando el origen es la clase de menor estatus. De hecho, apenas 27,1% de los que iniciaron en la clase de origen de mayor estatus hereda la posición de sus padres; el resto, 72,9%, tienen movilidad hacia clases de menor estatus. Para aquellos cuya clase de origen es no manual baja calificación la herencia es de 27,0%, 21,6% escaló a la clase de mayor estatus y 51,4% se mudó a una clase de menor estatus. Cuando la clase de origen es manual alta calificación, 32,2% heredan esta posición, 27,0% experimentan movilidad hacia una clase de mayor estatus y 40,8% tienen movilidad descendente. En la clase de menor estatus, la herencia alcanza 57,4%, mostrando la asociación más alta de todas las clases de origen, el restante 42,6% experimentó movilidad descendente. Cabe anotar que las posibilidades de que un hijo de trabajador manual baja calificación se mude a una ocupación no manual de alta calificación es apenas de 9,4%; 0,2 puntos porcentuales menor que para un hijo de un trabajador manual de alta calificación, y muy lejos de las posibilidades que tienen los hijos de los trabajadores no manuales de alcanzar la clase de destino de mayor estatus.

Desde otro punto de vista, en la tabla 5 se enseña el porcentaje de personas con un mismo destino que proceden de distintas clases de origen. En primer lugar, se observa que las clases de origen de las personas que se encuentran en la clase de no manuales alta calificación son variopintas, lo que denota algunas posibilidades de movilidad social ascendente. Sin embargo, nótese que la participación de personas con orígenes en la clase de no manuales alta calificación para esta clase es de 18,3%, que relativo a su proporción de población de 11,16% demuestra retención en la clase más alta, pero también un movimiento importante desde el fondo. Para las personas con ocupación de destino no manuales baja calificación existe una distribución más uniforme entre las posiciones de origen; en contraste, cuando las personas se encuentran en la clase de manuales existe una sobreparticipación de la misma clase de origen lo que sugiere una fuerte retención en el fondo.

Tabla 4:
Porcentajes de salida desde las clases u ocupaciones de origen (padres) hacia las de destino (hijos)
Población Total Ocupación del hijo (Clase de destino)
No manuales alta calificación No manuales baja calificación Manuales alta calificación Manuales baja calificación Total
Ocupación del padre (Clase de origen) No manuales alta calificación 27,1% 29,2% 12,5% 31,3% 100,0%
No manuales baja calificación 21,6% 27,0% 16,2% 35,1% 100,0%
Manuales alta calificación 9,6% 17,4% 32,2% 40,9% 100,0%
Manuales baja calificación 9,4% 16,5% 16,7% 57,4% 100,0%

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios.

Tabla 5:
Porcentajes de entrada desde las clases u ocupaciones de origen (padres) respecto a las de destino (hijos)
Población Total Ocupación del hijo (Clase de destino)
No manuales alta calificación No manuales baja calificación Manuales alta calificación Manuales baja calificación
Ocupación del padre (Clase de origen) No manuales alta calificación 18,3% 12,5% 5,1% 4,8%
No manuales baja calificación 11,3% 8,9% 5,1% 4,2%
Manuales alta calificación 15,5% 17,9% 31,4% 15,1%
Manuales baja calificación 54,9% 60,7% 58,5% 76,0%
Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios

Estas transiciones también pueden ser analizadas por el color de piel de las personas. En las tablas 6, 7 y 8 se exterioriza el grado de asociación de clases de origen y destino para las personas de piel clara, intermedia y oscura, respectivamente5. Como puede observarse, el modelo para las personas de piel clara e intermedia es cercano, con la excepción de que para las personas de piel intermedia la retención en la clase de mayor estatus es mayor. Por su parte, las personas de piel oscura muestran un modelo distintivo en comparación con sus contrapartes: la clase de origen tiene la menor asociación con la clase de destino en la posición de mayor estatus (no manuales alta calificación) y, de manera inversa, una mayor asociación en la clase de menor estatus (manuales baja calificación). Esto significa que las personas de piel oscura, en comparación con las personas de piel intermedia y clara, principalmente, enfrentan una mayor movilidad descendente para los que partieron de la posición de mayor estatus, y al mismo tiempo menos posibilidades de alcanzar una clase más alta para los que iniciaron en la clase de origen de menor estatus.

Tabla 6:
Porcentajes de salida desde las clases u ocupaciones de origen (padres) hacia las de destino (hijos), tono de piel claro
Población Clara Ocupación del hijo (Clase de destino)
No manuales alta calificación No manuales baja calificación Manuales alta calificación Manuales baja calificación Total
Ocupación del padre (Clase de origen) No manuales alta calificación 22,9% 25,7% 17,1% 34,3% 100,0%
No manuales baja calificación 27,6% 27,6% 17,2% 27,6% 100,0%
Manuales alta calificación 12,9% 22,6% 30,6% 33,9% 100,0%
Manuales baja calificación 10,8% 17,3% 16,0% 55,8% 100,0%

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios.

Tabla 7:
Porcentajes de salida desde las clases u ocupaciones de origen (padres) hacia las de destino (hijos), tono de piel intermedio
Población Intermedia Ocupación del hijo (Clase de destino)
No manuales alta calificación No manuales baja calificación Manuales alta calificación Manuales baja calificación Total
Ocupación del padre (Clase de origen) No manuales alta calificación 40,9% 40,9% 0,0% 18,2% 100,0%
No manuales baja calificación 5,0% 40,0% 30,0% 25,0% 100,0%
Manuales alta calificación 8,5% 15,3% 30,5% 45,8% 100,0%
Manuales baja calificación 8,0% 16,5% 19,0% 56,5% 100,0%

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios.

Para que se entienda mejor, la tabla 9 enseña un resumen de las oportunidades de movilidad para los diferentes grupos diferenciados por el color de la piel, teniendo en cuenta la proporción de individuos que se han mantenido en la misma clase de origen; la proporción de personas que tuvieron movilidad ascendente o descendente; la movilidad estructural y circular; y la movilidad ascendente o descendente de corta y larga distancia. Como puede apreciarse, para el total de la población aproximadamente el 50% de las personas permaneció en la misma clase social de origen, pero como se avizoraba con antelación, la herencia se incrementa a medida que la tonalidad de piel se hace más oscura. En concreto, se observa que 45,9% de las personas de piel clara estuvieron en la misma clase de destino y origen comparados con 49,2% y 57,1%, de las personas de piel intermedia y oscura, respectivamente. Estas diferencias se compensan en la movilidad, especialmente en la movilidad ascendente, que es mayor para las personas de piel clara y se reduce de manera progresiva para las personas con colores de piel más oscuros.

Tabla 8:
Porcentajes de salida desde las clases u ocupaciones de origen (padres) hacia las de destino (hijos), tono de piel oscuro
Población Oscuro Ocupación del hijo (Clase de destino)
No manuales alta calificación No manuales baja calificación Manuales alta calificación Manuales baja calificación Total
Ocupación del padre (Clase de origen) No manuales alta calificación 21,4% 21,4% 7,1% 50,0% 100,0%
No manuales baja calificación 37,5% 25,0% 12,5% 25,0% 100,0%
Manuales alta calificación 9,8% 7,3% 31,7% 51,2% 100,0%
Manuales baja calificación 6,0% 11,4% 15,8% 66,8% 100,0%

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios.

Tabla 9:
Resumen de patrones de inmovilidad y movilidad según color de piel
Indicadores de movilidad absoluta Clara Intermedia Oscura Total
Herencia 45,90% 49,20% 57,10% 50,01%
Movilidad 54,10% 50,80% 42,90% 49,90%
Movilidad ascendente 37,00% 33,90% 28,70% 33,70%
Movilidad descendente 17,10% 16,90% 14,20% 16,20%
Movilidad Estructural 17,10% 16,90% 12,60% 15,80%
Movilidad Circular 37,00% 33,90% 30,40% 34,10%
Movilidad Corta distancia ascendente 16,50% 15,90% 14,20% 15,70%
Movilidad Larga distancia ascendente 20,40% 17,90% 14,60% 18,00%
Movilidad Corta distancia descendente 9,80% 14,00% 10,10% 11,30%
Movilidad Larga distancia descendente 7,30% 3,00% 4,00% 5,00%

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios.

Hasta aquí se ha observado que existe una significativa movilidad ocupacional intergeneracional en Colombia, que es más reducida para las personas que tienen el color de piel más oscuro. No obstante, este análisis es insuficiente para observar la apertura en la estructura de clases en la sociedad. En realidad, las tasas de movilidad absoluta están muy correlacionadas con los cambios estructurales en la economía, coligados a una mayor participación de empleos no manuales en el sector servicios, lo cual no permite indagar las posibilidades que tiene una persona frente a otra de diferentes orígenes de clase, de ocupar un destino particular.

Dicho esto, a continuación se indaga en torno a uno de los principales intereses en los estudios de movilidad social, la movilidad relativa. Es decir, interesa conocer las posibilidades relativas que tienen las personas de diferentes orígenes de alcanzar un destino particular (Plat, 2003). Para tal efecto, en primer lugar, se calculan razones de razones (odds-ratios) y luego se puntualiza con los modelos log lineales.

En general, como se muestra en la tabla 10, para la población total las posibilidades de finalizar en la clase no manual alta calificación para aquellos con origen en la clase no manual alta calificación, comparados con los que tuvieron como origen la clase manual baja calificación, son aproximadamente 5,3 veces mayores. Asimismo, como puede observarse, a medida que la clase de origen es de menor estatus, comparados con los que tuvieron como clase de origen manual baja calificación, las posibilidades de finalizar en la clase no manual alta calificación se reducen de manera constante. De forma inversa, cuando la clase de destino es menos privilegiada, como manuales alta calificación, las posibilidades son 2,7 veces mayores para aquellos cuyo origen es manual alta calificación, en comparación con los que provienen de la clase manuales baja calificación; esas posibilidades se reducen a 1,5 y 1,4 para los que provienen de la clase de no manuales baja y alta calificación, respectivamente. Es decir, las posibilidades de que los hijos sean de la clase de mayor estatus se acrecientan para los que tienen un origen en la clase de mayor estatus, comparados con la clase de menor estatus.

Por su parte, ese patrón de movilidad relativa, en general, se reproduce a través de las personas de acuerdo con el color de la piel. Como se presenta en la tabla 10, las posibilidades de arribar a la clase de no manuales alta calificación para los que tienen como origen la clase no manual alta calificación sobre la clase de manuales baja calificación es más grande para las personas de color de piel intermedia, seguido en orden descendente por las personas de piel oscura y por último por las personas de piel clara. Pareciera entonces que las posibilidades de movilidad relativa no siguen el mismo comportamiento simétrico que reveló la movilidad absoluta de acuerdo con el color de la piel, lo que denotaría que más allá de una mayor retención en la clase de origen -como se descubrió en el análisis de la movilidad absoluta-, la apertura entre clases sociales para las personas de diferentes colores de piel es más o menos similar, aunque se manifiesta mayor rigidez para las personas de piel oscura, situación que podría estar relacionada a la sobrerrepresentación de sus orígenes en la clase de menor estatus.

Tabla 10:
Posibilidades (razón de razones) de alcanzar un destino de clase particular comparado a un origen alternativo, según color de la piel.
Clase de destino Clase de origen Claro Intermedio Oscuro Total
No manuales alta calificación (NMAC) NMAC y MBC comparados 3,4 15,9 4,8 5,3
No manuales alta calificación (NMAC) NMBC y MBC comparados 2,4 7,7 2,5 3,3
No manuales alta calificación (NMAC) MAC y MBC comparados 1,7 0,0 0,6 1,4
No manuales baja calificación (NMBC) NMAC y MBC comparados 5,2 1,4 16,8 3,7
No manuales baja calificación (NMBC) NMBC y MBC comparados 3,2 5,5 5,9 2,7
No manuales baja calificación (NMBC) MAC y MBC comparados 2,2 3,6 2,1 1,6
Manuales alta calificación (MAC) NMAC y MBC comparados 2,0 1,3 2,1 1,4
Manuales alta calificación (MAC) NMBC y MBC comparados 2,2 1,1 0,8 1,5
Manuales alta calificación (MAC) MAC y MBC comparados 3,2 2,0 2,6 2,7

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios.

Ajustando modelos para patrones de transición

En este apartado se presenta una serie de modelos log lineales que intentan establecer el patrón de asociación entre el color de la piel (C), la clase de origen (O) y la clase de destino (D). Con ello se busca evaluar si los datos se corresponden con modelos generales de movilidad establecidos.

El ajuste de los diferentes modelos se enseña en la tabla 11. Por cierto, en la primera fila de la tabla 11 se presenta una serie de indicadores que permiten evaluar el ajuste de los modelos a los datos empíricos. Según Facheli y López-Roldan (2013), L2 corresponde a la razón de verosimilitud, que tiene como objetivo fundamental contrastar la hipótesis nula (HO) e hipótesis alternativa (HA), en torno a si el modelo se ajusta o no a los datos, respectivamente. Cuando el valor de probabilidad asociada a L2 (Sig) es igual o mayor a 0,05 se constata el ajuste del modelo, de lo contrario se rechaza. Por su parte, el pseudo R2 es un indicador que mide la bondad de ajuste del modelo. En otras palabras, qué tanto explican los datos el modelo referencia contrastado; un mayor valor de este indicador está asociado a un mejor ajuste de los datos al modelo. El índice de disimilitud expresa el porcentaje de permutaciones que tendrían que hacerse entre orígenes y destinos para lograr un ajuste perfecto con el modelo de referencia; esto significa que valores más pequeños del índice de similitud indican un mejor ajuste de los datos al modelo.

Tal como se observa, se inicia con el modelo de independencia condicional, que supone que no hay asociación entre la clase de origen y la clase de destino [O C] [D C]. Este modelo se utiliza de base para evaluar el ajuste de otros modelos ante los datos empíricos. El modelo de independencia es claramente rechazado por los datos, como se esperaría de acuerdo con el análisis precedente.

El segundo modelo considerado es el de fluidez constante, que presupone que las tasas de movilidad relativa se mantienen para los diferentes grupos, independiente del color de la piel [O D] [O C] [D C]. El modelo se ajusta de manera admisible a los datos. Los resultados indicarían que las oportunidades de destino entre personas de distinto color de piel se mantienen constantes a través del origen. Del mismo modo, la asociación entre orígenes particulares y destinos particulares se mantienen constantes a través del color de la piel de las personas. Es decir, se observa que hay un impacto importante de la clase de origen en la clase destino, pero podemos ver que dichos resultados están restringidos por el color de la piel.

El tercer modelo contrastado es el de diferencias uniformes o modelo Unidiff. Este modelo presupone un patrón de movilidad social relativa similar, pero con diferente intensidad de la fluidez cuando se comparan orígenes y destinos para las personas, en este caso, con diferencias en el color de la piel. Como se puede observar, el modelo muestra un ajuste razonable, aunque menor que el modelo de fluidez constante. Una ganancia de este modelo es que además de medir el patrón general de asociación entre orígenes y destinos, permite el cálculo de un parámetro, el β Pisati, que permite medir la intensidad de la fluidez. Valores por encima de 1 insinúan rigidez, mientras que menores que 1 proponen fluidez (Facheli y López-Roldan, 2013). Es decir, se puede valorar la intensidad de la fluidez para las personas con diferentes colores de piel.

Tabla 11:
Modelos log - lineales de movilidad
Modelo L2 Grados de libertad Sig. Pseudo R2 Índice de disimilitud
Origen, Destino y Color de piel
Independencia condicional [O C] [D C] 89,285 27 0,000 0,0% 10,69%
Fluidez constante [O D] [O C] [D C] 21,64 18 0,248 75,8% 3,41%
Diferencias Uniformes o Unidiff 30,10 23 0,140 61,8% 5,70%

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios.

En este mismo sentido, en la tabla 12 se muestran los resultados de los coeficientes del modelo de diferencias uniformes o modelo Unidiff. Los resultados enseñan que con relación a las personas de piel clara, hay mayor rigidez para la población de color de piel intermedio y para la población de color de piel oscura. Es decir, se observa un modelo de fluidez social más o menos constante, pero con rigidez a medida que el color de la piel se hace más oscuro, aunque no presenta un comportamiento constante.

Tabla 12:
Coeficientes Unidiff según color de piel
Color de la piel β Pisati
Claro 1
Intermedio 1,5558
Oscuro 1,2471

Fuente: Encuesta PERLA, 2010. Cálculos propios.

Consideraciones finales

En el ámbito general, los resultados concluyen que en Colombia existe una movilidad ocupacional no despreciable que está asociada a los cambios estructurales de la economía durante el siglo anterior. No obstante, las oportunidades de movilidad social son menores en Colombia que en otros países de la región teniendo en cuenta los resultados de Solís y Boado (2016). La menor movilidad social a escala societaria en Colombia en relación con México y países del cono sur, en referencia a la movilidad ocupacional, ya habían sido advertidos por Bergman, Gaviria y Székely (2001) en torno a la movilidad educativa intergeneracional, lo que confirmaría una mayor rigidez del sistema de estratificación social en Colombia que en otros países de la región.

Con otra perspectiva, los patrones de movilidad ocupacional difieren entre los grupos sociales diferenciados por el color de la piel. Los hallazgos permiten corroborar que la población de piel oscura comienza en una distribución distinta de la clase de origen, y sus posteriores destinos son el resultado de la clase de origen, la distribución de los cambios globales en la distribución de clases y los modelos de movilidad dentro del grupo. Esto significa que las restricciones a la movilidad entre clases sociales se refuerzan por el color de la piel, haciendo más difícil para las personas de un color de piel oscuro la movilidad social ascendente independiente de la clase de origen, lo que genera una estructura social segmentada y pigmentocrática.

Dicho en otros términos, la distribución de la clase de origen de las personas de piel oscura tiende a ser de menor estatus en comparación con las personas de piel intermedia y clara. Similarmente, la movilidad absoluta es menor para las personas de piel oscura, lo cual sugiere una mayor retención en la clase de menor estatus. Además, las relaciones entre orígenes y destinos son comparables entre grupos según el color de la piel, aunque se observa una mayor rigidez para las personas con color de piel más oscuro.

Estos hallazgos tienen correspondencia con otros estudios sobre movilidad ocupacional intergeneracional en la región que han incluido la condición étnica-racial como una variable clave del proceso de estratificación social (Hasenbalg y Silva, 1999; Silva, 2000; Costa Ribero, 2006; Dalle, 2014). No obstante, en esta investigación, al utilizar una variable de clasificación externa para captar el color de la piel de las personas (la paleta de colores), se estaría eliminado el sesgo en los indicadores de movilidad derivado la utilización de variables de autorreconocimiento étnico-racial. Cabe mencionar que en sociedades altamente racializadas, la clasificación externa del encuestador (en este caso con base en la paleta de colores) nos permite corroborar de una manera más precisa cómo operan los mecanismos de cierre social en el proceso de logro de estatus socioeconómico para personas diferenciadas por el color de la piel, en comparación con las variables de autopercepción que se han utilizado en este tipo de estudios en la región.

Esta característica del modelo de estratificación en Colombia, y en general en las Américas, tiene que ver, en parte, con la herencia colonial que estableció fuertes desigualdades en la distribución de la clase de origen para los descendientes de africanos y nativos frente a los descendientes de los conquistadores europeos como resultado del proceso de esclavización. La realidad es que en el periodo colonial la población esclava de origen africano se encontraba en la base de la pirámide estratificación social. Según Friedemann (1993), los esclavos desempeñaban oficios manuales de baja calificación relacionados especialmente con la explotación minera, y también otras actividades como ganadería, agricultura, oficios domésticos, artesanales, comercio, entre otros; las ocupaciones de alta calificación estaban reservadas exclusivamente para la población blanca y los negros se les obligaba a heredar la ocupación de sus padres. Estas circunstancias determinaron, más allá de la restricción fundamental a sus libertades fundamentales, grandes privaciones en torno al acceso a los bienes y servicios que dan acceso al bienestar. Según Andrews (2016), en el periodo colonial en las Américas se instituyó un sistema leyes raciales (leyes de castas) donde el color de la piel fue el elemento neurálgico que a su vez estaba superpuesto a la clase social: la población negra e indígena se encontraban en la base y los blancos en la cúspide del sistema de estratificación social. Incluso, con la abolición de la esclavitud no se mejorararon las opciones de movilidad social ascendente de la población negra, debido al sistema de castas ya instaurado en el periodo colonial. En estos términos, y de acuerdo con el PNUD (2010) “…la brecha que distanciaba profundamente a los eurodescendientes y afrodescendientes era sobresaliente en relación con los derechos, la condición social, las prerrogativas, el acceso a los bienes, recursos y oportunidades…” (p. 14).

En el periodo republicano, debido al reforzamiento de las desigualdades de clase social, las inequidades asociadas al color de la piel lo hicieron al unísono, dejando solo una vía de escape a través del proceso de mestizaje (Wade, 1997; Andrews, 2016). Probablemente, después de 1991, con el ascenso de un nuevo arreglo institucional, se generaron procesos de movilidad social ascendente para aquellos que tuvieron la capacidad de acción colectiva, al igual que para los que habían hecho grandes inversiones en capital humano, alcanzando algunos puestos privilegiados en la distribución de las clases de destino. Sin embargo, la gran mayoría siguen atascados en condiciones de pobreza que, aunada a la persistencia de la discriminación racial contemporánea (Viáfara y Urrea, 2006), podría inducir a una trampa de desigualdad en el largo plazo, reforzando el carácter pigmentocrático de la sociedad colombiana. Se puede colegir entonces que el orden socio-racial está atravesado por una estructura social en la que el componente de clase se jerarquiza de forma piramidal y por la gradación, de claro a oscuro, del color de la piel (Urrea, Viáfara y Viveros, 2014)

Anexos

Anexo 1. Estructura de ocupaciones de las diferentes clases sociales: Tabla 13

Estructura de ocupaciones de las diferentes clases sociales

Tabla 13: Estructura de ocupaciones de las diferentes clases sociales

Anexo 2. Paleta de Colores: Imagen 1

Paleta de Colores

Imagen 1: Paleta de Colores

Anexo 3. Distribución de la categoría ocupacional de los padres (Origen) e hijos (Destino), población clara: Tabla 14

Distribución de la categoría ocupacional de los padres (Origen) e hijos (Destino), población clara

Tabla 14: Distribución de la categoría ocupacional de los padres (Origen) e hijos (Destino), población clara

Anexo 4. Distribución de la categoría ocupacional de los padres (Origen) e hijos (Destino), población intermedia: Tabla 15

Distribución de la categoría ocupacional de los padres (Origen) e hijos (Destino), población intermedia

Tabla 15: Distribución de la categoría ocupacional de los padres (Origen) e hijos (Destino), población intermedia

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Magister en Población.
En el anexo 1 se presenta la equivalencia entre el esquema de clases propuesto por Erikson y Goldthorpe (1992) y el utilizado en este artículo con base en la encuesta PERLA.
El mejoramiento ocupacional se representa en una reducción de 23,3% en las ocupaciones manuales baja calificación; un incremento de 6,8% en las ocupaciones manuales alta calificación; un incremento de 178,9% en las ocupaciones no manuales baja calificación; y un incremento de 42,2% en las ocupaciones manuales de alta calificación.
La población de piel oscura experimentó una reducción de apenas 16,8% en las ocupaciones manuales baja calificación; un incremento de 7,3% en las ocupaciones manuales alta calificación; un incremento de 262,3% en las ocupaciones no manuales bajas calificación; y un incremento de 49,9% en las ocupaciones manuales de alta calificación.
Las tablas con los valores absolutos de la distribución de la categoría ocupacional de los padres (Origen) e hijos (Destino), para la población clara, intermedia y oscura se presentan en los anexos 2, 3 y 4, respectivamente.